El Senado de Brasil aprobó el fin de la jornada "6x1" y redujo la semana laboral a 40 horas

La enmienda constitucional garantiza dos días de descanso semanal sin reducción salarial y representa un triunfo político clave para Lula da Silva a pocos días del balotaje frente a Flávio Bolsonaro.

El Senado de Brasil aprobó una Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que elimina de forma definitiva la escala laboral de "6x1" y reduce la jornada de trabajo semanal de 44 a 40 horas sin recorte en los sueldos. La medida beneficia a millones de trabajadores en todo el país al garantizarles dos días de descanso por semana, de los cuales uno debe ser preferentemente el domingo. De esta manera, a días del balotaje entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, el país brasileño modifica la Constitución para poner fin al esquema tradicional de seis días de trabajo y uno solo de descanso, una de las promesas de campaña del Presidente.

La propuesta legislativa requería el apoyo de al menos 49 senadores en dos rondas de votación por tratarse de una reforma constitucional. En ambas votaciones realizadas durante la misma sesión, el texto obtuvo un respaldo contundente de 75 votos a favor y únicamente un voto en contra, emitido por el senador opositor Hamilton Mourão. Tras su aprobación en el recinto, la enmienda quedó lista para ser promulgada por las Mesas del Senado y de la Cámara de Diputados para su posterior entrada en vigor.

La aprobación en la Cámara Alta se convirtió en una victoria política estratégica para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a solo once días de la segunda vuelta electoral del 25 de octubre. El proyecto se había consolidado como la principal propuesta de campaña del mandatario frente a su rival opositor Flávio Bolsonaro, en el marco de un escenario electoral de alta polarización. La iniciativa había cobrado impulso tras las movilizaciones impulsadas por el movimiento social Vida Além do Trabalho (VAT) y contó con el apoyo activo de las centrales sindicales.

Ante la popularidad de la medida entre la ciudadanía, la bancada del opositor Partido Liberal (PL) decidió dar libertad de voto a sus legisladores y acompañar la iniciativa. El propio candidato Flávio Bolsonaro, quien inicialmente rechazaba la norma y promovía un proyecto alternativo de pago por hora trabajada, anunció su apoyo favorable dos días antes y emitió su voto de manera telemática desde un acto de campaña en Porto Alegre. Esta rápida modificación de postura provocó reproches por parte del oficialismo, que cuestionó la volatilidad ideológica de la oposición en medio del calendario electoral.

La transición hacia la nueva carga horaria se concretará de forma gradual: a los dos meses de la promulgación la jornada bajará a 42 horas semanales, y un año más tarde alcanzará el límite definitivo de 40 horas. En tanto, las cámaras empresariales alertaron sobre el impacto en los costos de producción y la masa salarial, mientras que los senadores oficialistas resaltaron que la reforma posiciona a Brasil al nivel de las normativas de trabajo de los países más desarrollados.

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