A menos de una semana de haber sido liberado, el principal sospechoso de la desaparición de Madeleine McCann en 2007, Christian Brueckner vuelve a ser noticia luego de una escalofriante confesión por el caso que tuvo en vilo al mundo.
Christian Brueckner, que siempre se negó a declarar, fue liberado en los últimos días y cuando fue a un comercio de electrónica confesó que dichas pruebas podrían “poner fin a todas las acusaciones”.
A menos de una semana de haber sido liberado, el principal sospechoso de la desaparición de Madeleine McCann en 2007, Christian Brueckner vuelve a ser noticia luego de una escalofriante confesión por el caso que tuvo en vilo al mundo.
El hombre fue a comprar a una casa de electrónica y aseguró tener pruebas que serían capaces de resolver “el escándalo del siglo”, poco después de ser liberado tras cumplir condena por una violación no relacionada con el caso.
Brueckner, que desde 2020 está vinculado a la causa por la desaparición de la nena británica, siempre se negó a declarar ante la policía, pero ahora que salió se animó a revelar información con un empleado de una tienda de celulares.
Según informó el periódico The Sun, el hombre gastó aproximadamente 120 dólares en un celular Xiaomi y una tarjeta SIM, y pasó más de una hora y media en el local, intentando configurar el teléfono y una cuenta de WhatsApp.
Durante la charla con el empleado, le confesó que “tenía pruebas que podían ponerle fin al escándalo del siglo” y que “podía aportar su propia solución y que tenía algo sobre unos pendrives”, aunque al mismo tiempo reconoció que el sospechoso de 49 años no aclaró que se trate exactamente de caso de McCann.
El gerente del local, Farouk Salah-Brahmin, aseguró que el acusado insinuó que podría acabar con todas las acusaciones en su contra y que lo que tenía para decir estaba relacionado con Madeleine. “Por la forma en que lo dijo, no podía estar hablando de otra cosa”, agregó.
Cuando Christian Bruckener ingresó al local de electrónico y fue reconocido por lo que su primera reacción fue mostrar que tenía la tobillera puesta. “Mirá, estoy bajo control”, le aseguró al empleado y se rio.
El sospechoso por el caso de Madeleine MaCann fue liberado la semana pasada tras cumplir condena por la violación de una mujer de 72 años en la misma zona de Portugal donde la familia McCann vacacionaba en 2007.
“Me dio miedo. Es un tipo peligroso y tuve que mantener la distancia”, confesó el hombre que atendió a Brueckner, quien le aseguró que “todo lo que le pasó fue una injusticia” y negó cualquier vínculo con los delitos por los que fue condenado y acusado.
Al mismo tiempo, el empleado indicó que Brueckner le explicó que “encontraron su ADN en la cama de una víctima, pero que también había otros 14 ADN” y que no era él. “Todo lo que se dice de él es inventado”, detalló Salah-Brahmin.