El presidente de Colombia, Gustavo Petro, resolvió que se reestablezca contacto con miembros del Clan del Golfo, el principal cartel del narcotráfico del país, con miras a acordar su desarme. De esta manera, cinco integrantes del Gobierno
A través de una determinación compartida a medios, el mandatario enviará a sus representantes para que constituyan un "Espacio de Conversación Sociojurídico" con miembros del Clan y así "verificar su voluntad de transitar al Estado de Derecho".
"El coordinador designado está facultado para realizar todos los actos necesarios y tendientes a entablar conversaciones sociojurídicas con la mencionada Estructura Armada Organizada", agrega el comunicado, en el que se aclara que la delegación está liderada por Álvaro Jiménez Millán, un politólogo y analista del conflicto armado.
Por su parte, el Clan del Golfo, que desde hace años se autodenomina Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y recientemente adoptó el nombre de Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), no ha respondido públicamente a ese anuncio.
La situación del Clan del Golfo
El Clan del Golfo pretende ser tratado como una organización política dado su origen paramilitar y suele negarse a aceptar un sometimiento a la justicia. En marzo, su abogado, Ricardo Giraldo, ratificó que sus clientes "no se van a someter".
Esa posición es fuertemente criticada por la oposición y algunos expertos, que consideran que debe ser tratado como una agrupación criminal que sobrevive gracias al tráfico de cocaína y otros negocios ilegales.
Según cálculos oficiales, el Clan del Golfo exporta unas 700 toneladas de cocaína anuales. También estaría vinculado con la minería ilegal y con el tráfico de migrantes en la frontera con Panamá por la selva del Darién, pese a que sus líderes lo niegan.
Su máximo jefe, "Otoniel", fue capturado en octubre de 2021 y extraditado a Estados Unidos en mayo del año siguiente. Se presume que su reemplazo es alias "Chiquito Malo", que de acuerdo con versiones de prensa está interesado en negociar con Petro.