El escalofriante relato de un soldado venezolano sobre el arma que usó Estados Unidos en Caracas

"Lo juro, nunca había visto nada igual", describió un agente de seguridad leal a Maduro sobre el día que las tropas norteamericanas desplegaron el operativo para capturar al entonces presidente de Venezuela.

Estados Unidos habría utilizado una poderosa arma que hizo que los soldados venezolanos cayeran de rodillas y “sangrando por la nariz". Quien dirigió la atención hacia el mensaje en redes sociales fue Karoline Leavitt, una de las secretarias de Prensa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump: “Deja lo que estás haciendo y lee esto”, sugirió.

La recomendación estaba dirigida a un posteo del periodista Mike Netter, quien reflejaba el relato de un guardia de seguridad venezolano leal a Nicolás Maduro sobre el día que llegaron las tropas estadounidense a Caracas para capturar al exmandatario.

“El día del operativo, no oímos nada. Estábamos de guardia, pero de repente todos nuestros sistemas de radar se apagaron sin explicación alguna. Lo siguiente que vimos fueron drones, muchísimos drones, sobrevolando nuestras posiciones. No supimos cómo reaccionar”, describió.

Acto seguido, añadió que "después de que aparecieron esos drones, llegaron algunos helicópteros, pero eran muy pocos. Creo que apenas ocho helicópteros. De esos helicópteros bajaron soldados, pero muy pocos. Quizás veinte hombres. Pero esos hombres eran tecnológicamente muy avanzados. No se parecían a nada contra lo que hayamos luchado antes

El guardia calificó el enfrentamiento como “una masacre. Éramos cientos, pero no teníamos ninguna posibilidad. Disparaban con tanta precisión y velocidad... parecía que cada soldado disparaba 300 balas por minuto. No pudimos hacer nada”.

“¿Y sus propias armas? ¿No les ayudaron?”, inquirió el entrevistador.

La respuesta del guardia de seguridad fue contundente: “No me ayudó nada. Porque no fueron solo las armas. En un momento, lanzaron algo... no sé cómo describirlo... fue como una onda sonora muy intensa. De repente, sentí como si me explotara la cabeza por dentro. Todos empezamos a sangrar por la nariz. Algunos vomitaban sangre. Caímos al suelo, inmóviles”.

“Esos veinte hombres, sin una sola baja, mataron a cientos de nosotros. No teníamos forma de competir con su tecnología, con sus armas. Lo juro, nunca había visto nada igual. Ni siquiera pudimos mantenernos en pie después de esa arma sónica o lo que fuera” agregó.