El desgarrador testimonio de la mujer drogada por su marido para ser violada: la decisión de salir del anonimato
La francesa Gisèle Pelicot, víctima durante 9 años de uno de los casos de abuso sexual más atroces de los últimos tiempos, contó el calvario que atravesó al enterarse de lo que su esposo le hacía y cómo optó por dar la cara en el juicio: "Fue un mensaje para todas las damnificadas que no se atreven a hacer lo mismo".
El caso de Gisèle Pelicot conmocionó a Francia y al mundo.
Corría septiembre de 2024 cuando el mundo entero conoció la historia de Gisèle Pelicot, víctima de uno de los casos de abuso sexual más atroces de los últimos tiempos: su propio esposo, Dominique Pelicot, la drogaba e invitaba a hombres (se habla de unos 70) a violarla mientras se encontraba bajo los efectos de fuertes sedantes. "No sé cómo pudo traicionarme durante tantos años", expresó, al hablar públicamente del caso por primera vez.
El engaño, que se extendió desde el año 2011, salió a la luz recién en 2020 cuando el hombre fue sorprendido filmando por debajo de las polleras de mujeres en un supermercado. Tras el arresto, la investigación policial permitió descubrir archivos que documentaban abusos contra Gisèle por parte de al menos 70 hombres, grabaciones que su marido realizó y conservó meticulosamente a lo largo de los años.
Este viernes, en diálogo con la BBC, Pelicot, de 73 años, habló sobre su matrimonio y del costo que pagó por el abuso y el posterior juicio, aunque sostuvo que "también fue un mensaje para todas las víctimas que no se atreven a hacer lo mismo… podría darles un poco de la fuerza que encontré en mí".
Al recordar el momento en que la policía le reveló la verdad, la víctima describió un estado de disociación absoluta: "Era una muñeca de trapo. Estaba completamente anestesiada. Al ver lo que me hacían esos hombres, ¿cómo es posible que mi cuerpo no sintiera nada?". Pelicot afirmó que, de no haber tenido lagunas de memoria durante el proceso, probablemente se habría suicidado ante la magnitud de la traición.
Gisèle Pelicot víctima abuso sexual Francia
Gisèle Pelicot habló por primera vez en los medios de comunicación sobre su caso.
BBC
La mujer contó que su esposo la acompañaba al neurólogo cuando ella comenzó a experimentar desmayos y pérdidas de memoria inexplicables, síntomas que los médicos inicialmente confundieron con indicios tempranos de Alzheimer. También sufría repetidos problemas ginecológicos. Pero todo se debía a los atroces abusos que sufría.
Más tarde se enteraría de que, además de las drogas, su esposo le había dado potentes relajantes musculares, para que no tuviera ningún dolor por lo sufrido.
"Era inconcebible que este hombre con el que compartía mi vida pudiera haber cometido estas atrocidades. Me levantaba y desayunaba, y él me miraba a los ojos. Y no sé cómo pudo traicionarme durante tantos años", manifestó.
Gisèle Pelicot
En un principio, Gisèle Pelicot pretendía permanecer en el anonimato durante el juicio.
Pelicot también recordó cuando, tras recibir la noticia de parte de la Policía, llamó a una amiga. "Le dije: 'Dominique está detenido porque me violó y me hizo violar'. Fue entonces cuando usé la palabra violación. Fue después de cinco horas de interrogatorio que di palabras al crimen de mi esposo", narró.
Fue igualmente duro contarles a sus hijos lo sucedido. Todavía resuena la reacción de su hija Caroline: "La escuché gritar, un grito casi inhumano". David, su hijo mayor, había quedado en estado de shock, y a Florian, el más joven, le preguntó de inmediato cómo estaba. "Se dieron cuenta de que estaba sola y que podría hacer algo estúpido. Para ellos también fue como una explosión", remarcó.
Los tres hijos viajaron para estar con ella en Mazan al día siguiente, y recuerdan haber destruido o tirado las pertenencias de la familia, desde muebles hasta álbumes de fotos, en un intento de cancelar la existencia de su padre.
Gisele Pelicot
Gisèle Pelicot, a la salida del tribunal de Avignon donde dio un escalofriante testimonio.
Lewis Joly - AP
Para Gisèle, Caroline, en particular, fue condenada a un "tormento perpetuo", ya que se encontraron fotos de ella durmiendo en ropa interior en la computadora de su padre. "La mirada incestuosa que lanzó sobre su hija, eso me pareció absolutamente insoportable", aseguró.
La joven está convencida de que él también la drogó y la violó, pero ante la falta de evidencia la investigación no avanzó. Esto erosionó la relación entre madre e hija, ya que esta última dijo sentirse "una víctima olvidada".
"Cada una de nosotras necesitaba tiempo para encontrar su propio camino. Hoy estamos tratando de darnos paz mutuamente y espero que estemos en el camino correcto hacia la sanación", expresó Gisèle.
Su marido también estaba siendo investigado por el asesinato de una agente inmobiliaria de 23 años en París en 1991, una acusación que él niega. "Me atrevo a esperar que no sea el autor de este crimen atroz, porque de lo contrario sería nuevamente un descenso al infierno, tanto para mí como para sus hijos", sostuvo la mujer.
La dura decisión de Gisèle Pelicot de salir del anonimato en el juicio
En primer lugar, mientras se llevaba a cabo la investigación, Pelicot se trasladó a la tranquila Île de Ré, una pequeña isla en la costa atlántica de Francia. "Realmente quería permanecer en las sombras, no quería que nadie supiera quién era", contó.
Dado que se trata de una víctima de violación, tenía derecho a un juicio a puertas cerradas, con total anonimato y sin medios de comunicación. Inicialmente, se aferró hasta opción hasta que un día, caminando por la playa, cuatro meses antes de que comenzaran las audiencias, algo dentro de ella cambió.
Se dio cuenta de que hacerlo a puertas cerradas supondría que los hombres en el juicio también se beneficiarían del anonimato. "Durante más de cuatro años, cargué con esta vergüenza. Y sentí que era como un doble castigo para las víctimas y un sufrimiento que nos imponíamos a nosotras mismas", planteó.
"Nunca me he arrepentido de mi decisión, ni una sola vez. También fue un mensaje para todas las víctimas que no se atreven a hacer lo mismo… Podría darles un poco de la fuerza que encontré en mí. Si yo pude hacer esto, todas las víctimas también pueden. Estoy convencida de eso", aseguró. En 2024, el juicio Pelicot salió a la luz y conmocionó a Francia y al mundo.
Gisele Pelicot
Dominique Pelicot drogó a su exmujer con somníferos durante casi una década para violarla y ofrecerla a más de 70 hombres para que también la violaran.
Redes Sociales
La mujer contó también que, para los hombres que la violaron, lo ocurrido no constituye un abuso "porque el señor Pelicot estaba allí y había dado su consentimiento". El argumento fue rechazado por los siete jueces que supervisaron el caso y todos los acusados fueron declarados culpables.
Su exmarido (su divorcio se finalizó poco antes de su juicio) recibió una condena máxima de 20 años. Otros 50 hombres fueron encarcelados por períodos de entre 5 y 15 años.
Gisèle reveló que tiene la intención de visitarlo en la cárcel para preguntarle qué pudo haberle hecho a su hija Caroline y sobre el caso de asesinato al que ha estado vinculado. "Necesito encontrarme con él para obtener respuestas. No sé si lo haré, pero necesito mirarlo a los ojos", señaló.
"Para vivir, necesito pensar que los 50 años que pasé con el señor Pelicot no fueron solo una mentira. Porque de lo contrario, es como si hubiera estado muerta. Como si ya no existiera", concluyó.