Día Mundial del Cine: ¿cómo cambió la forma de ver películas en 100 años?
De las salas mudas a las experiencias inmersivas. Y cómo las plataformas de streaming influyeron en la industria cinematográfica, un mercado en constante transformación.
Un repaso por 100 años de historia: ¿Cómo pasamos de las salas silenciosas del cine mudo al streaming en el celular?
La experiencia de ver películas sufrió un gran proceso de mutación. No hubo cambios en las historias solamente, sino también en los formatos y hasta en la manera en la que el público se relaciona con el cine. Ya no se va a las salas cada vez que una película se estrena y ahora reinan las plataformas. ¿Cómo pasamos de las salas silenciosas del cine mudo al streaming en el celular? En el Día Mundial del Cine, te traemos un repaso por 100 años de consumo del séptimo arte y sus cambios radicales.
El mítico Warner Theater en West Chester, Pennsylvania: construido en 1930 por Warner Bros.
A comienzos del siglo XX era un evento social. Las películas mudas se proyectaban en salas grandes, acompañadas por músicos en vivo. En 1926 —100 años atrás— el cine mudo vivió su apogeo artístico y técnico. Se estrenaron obras maestras como El maquinista de la General y la película de animación Las aventuras del príncipe Achmed.
Un año después, en 1927, se dio inicio al cine sonoro con El cantor de jazz, de Warner Bros. Y para 1929, por primera vez, se proyectó un film completo en color: ¡Que siga el espectáculo! Estos dos aspectos fundamentales volvieron a la experiencia mucho más inmersiva y gigante.
Durante décadas, la sala fue el lugar indiscutido para ver estrenos. Las pantallas fueron creciendo y el sonido se perfeccionó, al punto de que Hollywood se considera el modelo de grandes estudios, estrellas y estrenos masivos.
Entre las décadas del 30 y el 60, el séptimo arte se convirtió en el gran entretenimiento popular —más conocida como la Edad de Oro de Hollywood—, con géneros y películas que marcaron la época: el western, el musical y el cine épico. Ya a partir de los años 50, con la popularización masiva de la televisión en las casas, la industria tuvo que reinventarse y llegar con producciones adaptadas para este formato.
Más películas televisivas, aparición del VHS y del DVD
Blockbuster
Tras declararse en bancarrota en 2010, la franquicia anunció el cierre completo en 2014. Ahora, el último Blockbuster del mundo se encuentra en Bend, Oregón (EEUU) y funciona gracias al turismo nostálgico.
Tras décadas de convivencia entre el cine y la televisión, entre 1976 y 1977 apareció el VHS (Video Home System), un formato que transformó por completo el consumo audiovisual. Es que, por primera vez, el espectador podía elegir qué ver, cuándo hacerlo y hasta cuántas veces quería repetir una película. Así, las películas que pasaban por las salas podían empezar a formar parte de la vida cotidiana del hogar.
Cintas como Star Wars (1977), E.T. (1982) o Volver al futuro (1985) no solo fueron éxitos en la pantalla grande, sino que encontraron una segunda vida en videoclubes. Ahí nació la cultura del rebobinar y Blockbuster —franquicia estadounidense especializada en alquiler de cine y videojuegos— reinaba en el mercado para aquella época.
Luego llegaron el DVD (Digital Versatile Disc), en 1996, y el Blu-ray, en 2005. Ambos, con mejor calidad de imagen y sonido. Además, se le sumaba más experiencia al espectador porque estos solían traer extras, escenas eliminadas y comentarios de directores. Con ellos se popularizaron las maratones y el acceso a catálogos más amplios; por un tiempo fueron bastante consumidos por el público.
Del 3D al 4D: la experiencia como espectáculo
3d
Avatar (2009) de James Cameron es la película 3D más taquillera de la historia, revolucionando el formato y recaudando más de 2.900 millones de dólares a nivel mundial.
El internet se expandía y las innovaciones también… así que la gente necesitaba más. Por eso, el 3D volvió con más fuerza que nunca. Esta tecnología de filmación y proyección, que había estrenado su primer largometraje en 1922 y que había cobrado fuerza en los años 50, encontró revancha en los 2000. Fue en los inicios del segundo milenio cuando el aclamado director James Cameron dio vida otra vez a este formato con Misterios del Titanic (2003), primera película en editarse en formato IMAX 3D.
Más tarde, se popularizaron formatos como IMAX, y del 3D los espectadores pasaron al 4D y al D-BOX. Esta tecnología cinematográfica inmersiva, que actualmente sigue vigente, lleva a la experiencia del espectador más allá de la pantalla porque combina imágenes 2D/3D con butacas en movimiento y efectos ambientales. Y con esto, el público ya no solo observa la película, sino que la disfruta con todos sus sentidos.
La era del streaming: ver lo que uno quiere, cuando quiere
netflix
Hoy hay plataformas que conviven en un ecosistema híbrido: primero se estrenan en el cine y después pasan al streaming. Netflix y HBO Max son dos de estos casos.
La llegada de las plataformas fue la que realmente marcó el cambio más profundo en la industria cinematográfica desde la invención del VHS. Ahora hay un abanico completo de opciones como Netflix, Prime Video, Disney+, HBO Max, Universal+, Apple TV+, entre otras. Hoy una película puede estrenarse directamente en una plataforma y ser vista no solo desde la televisión, sino también desde una computadora, una tablet o un celular… en cualquier lugar del mundo.
El impacto del streaming no solo cambió la manera de ver películas, sino también de producirlas. Las plataformas dejaron de ser simples distribuidoras para hacer también sus propias producciones. Muchas comenzaron a pensarse para retener la atención desde los primeros minutos (tal como sucede con los contenidos en las redes sociales), destinadas a aquellas audiencias que están más acostumbradas a pausar o abandonar una película en el camino. Incluso la experiencia de visualización cambió, ya que hoy es posible acelerar una película y verla hasta en 1,5x. Así, el espectador ya no solo elige cuándo y qué ver, sino a qué ritmo hacerlo.
reproduccion netflix
Velocidad de reproducción: en Netflix se puede ralentizar y hasta acelerar el ritmo de una película o serie.
Así es como en 100 años de historia el cine pasó de ser una novedad tecnológica a una experiencia sumamente cotidiana y a la vez personalizada. Y aunque algunos formatos para ver películas desaparecieron, hoy existen diferentes maneras de ver películas que conviven entre sí: la sala tradicional, las plataformas de streaming y hasta experiencias inmersivas.