Donald Trump confirmó que no hay negociaciones en curso con Irán y desde la Casa Blanca hablan de una nueva estrategia

Mientras el conflicto bélico está pronto a llegar a los seis meses y parece no haber avances, fuentes en Washington aseguran que Estados Unidos pasaría de “golpear a Irán lo antes posible” a “asfixiarlo” con el tiempo.

Tras semanas de intentos fallidos por forzar un avance diplomático con Irán prácticamente a fuerza de voluntad, el presidente de Estados Unidos Donald Trump decidió dar un giro drástico a su hoja de ruta.

En lugar de sostener la narrativa de que un acuerdo histórico se encontraba a la vuelta de la esquina, el presidente Donald Trump optó por cortar tajantemente los puentes de negociación y reconfigurar la presión hacia un esquema de asfixia prolongada.

La orden de suspender de forma inmediata toda interacción formal con Teherán tomó por sorpresa a los principales enviados del Gobierno norteamericano, un equipo de alto perfil integrado por el vicepresidente J. D. Vance y los negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner.

De acuerdo con lo que contó CNN, la instrucción responde a un cambio de doctrina comunicado internamente a los aliados políticos de la Casa Blanca, mediante el cual el enfoque de infligir "golpes inmediatos" cede el paso a una estrategia orientada a "asfixiar progresivamente" al régimen iraní.

Paralelamente, el mandatario hizo pública esta ruptura en sus canales oficiales de comunicación, donde aseguró de manera categórica que no existen conversaciones en curso ni programadas con Teherán, al tiempo que reafirmó la vigencia total del bloqueo naval y la presunta limpieza de minas en el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, la realidad operativa en el golfo Pérsico contrasta sensiblemente con el optimismo del discurso oficial. Aunque Washington insiste en que la vía marítima se encuentra abierta y operativa, el tránsito comercial a través del paso estratégico sigue siendo escaso y las embarcaciones continúan bajo el riesgo latente de ser alcanzadas por proyectiles iraníes.

Frustrado por el estancamiento de las negociaciones y salpicado por el creciente escrutinio político interno sobre el impacto económico y operativo que este impopular conflicto genera en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el presidente busca congelar las tratativas hasta que Teherán muestre una disposición real a ceder ante las exigencias estadounidenses.

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