Quién era Sandro detrás del personaje: los recuerdos y el gesto que una de sus "nenas" jamás olvidará

Mabel Armentía lleva 51 años siguiendo a Sandro y manteniendo vivo el recuerdo de un ídolo popular que aún trasciende generaciones. En el día que cumpliría 81 años, una de sus históricas nenas recuerda las charlas y los momentos que compartió con él, además de un inolvidable gesto que refleja el vínculo que el cantante mantenía con sus fieles seguidoras.

Sandro fue mucho más que una voz inolvidable y un ídolo que despertó pasiones en toda América. Detrás del artista que provocaba desmayos y era seguido por multitudes estaba Roberto Sánchez Ocampo, un hombre al que algunas de sus fanáticas tuvieron la posibilidad de conocer lejos de los escenarios.

En exclusiva con C5N, Mabel Armentía, una de las históricas "nenas de Sandro", lo rememora en el día que cumpliría 81 años. Al pensar en esos tiempos, los recuerdos aparecen uno atrás de otro y se siente una privilegiada: lo siguió durante décadas, viajó para verlo, compartió charlas y cafés con él y fue protagonista de gestos que todavía conserva en su memoria. "Era un tipo muy gentil con la gente, muy sencillo", aseguró sobre el hombre detrás del ídolo.

De Roberto Sánchez a Sandro de América

Roberto Sánchez nació el 19 de agosto de 1945 y creció en Valentín Alsina. Desde muy joven encontró en la música su gran pasión y comenzó a dar sus primeros pasos en el rock hasta convertirse en Sandro, primero junto a Los de Fuego (una banda de rock formada en 1960) y luego como solista.

Su fenómeno no quedó limitado a la música. Sandro también llegó al cine y protagonizó numerosas películas que ayudaron a consolidar su imagen de galán y acercarlo todavía más al público. De hecho, fue a través de la pantalla grande que Mabel lo descubrió cuando apenas tenía 11 o 12 años.

Mabel y un amor que trasciende los años.

Mabel y un amor que trasciende los años.

Mabel cuenta que la noche que lo vio por primera vez en realidad quería ir al cine a ver una película de Leonardo Favio, pero terminó viendo Quiero llenarme de ti, protagonizada por Sandro en el año 1969. Su presencia en la pantalla y su manera de cantar terminaron por conquistarla. A partir de ese momento comenzó a prestarle cada vez más atención y luego pasó de verlo en el cine y la televisión a viajar para seguir sus shows y convertirse en una de sus históricas "nenas".

Cuando la joven Mabel lo vio por primera vez cantando fue con su mamá, en el viejo gasómetro de San Lorenzo, en uno de los carnavales en los que se presentaba el artista. Esa noche le permitió dimensionar el fenómeno que generaba: según recordó, había alrededor de 55 mil personas y desde la tribuna no podía verlo. Sin embargo, hay una imagen que no olvida: las avalanchas y las mujeres desmayadas que eran retiradas por la Policía.

En 1978, cuando tenía alrededor de 20 años, Mabel se sumó a un club de fans de Sandro y comenzó a seguirlo junto a otras jóvenes. "Era como estar en un grupo que compartía tus mismos gustos", explicó.

Así fue como los viajes comenzaron. Cuando Sandro anunciaba una nueva presentación, ellas averiguaban en qué hotel se hospedaba para acompañarlo. Junín, Santa Teresita y otros puntos de la Costa Atlántica fueron algunos destinos a los que llegaron, en una época en que no existían las redes sociales y conseguir información era mucho más difícil.

Enero de 1980. Mabel salió segunda princesa del club de fans.

Enero de 1980. Mabel salió segunda princesa del club de fans.

Sandro, el ídolo que tomaba café con sus fanáticas

Seguirlo durante tantos años hizo que la relación dejara de ser distante, ya que el ídolo comenzó a reconocer a algunas mujeres que aparecían una y otra vez en sus shows. Mabel aseguró que él podía encontrarlas quince días después y recordar quiénes eran.

Esta cercanía dio lugar a situaciones que parecían impensadas: Mabel y otras fanáticas llegaron a compartir un café con él y conversar con total naturalidad. "Él nunca te hacía sentir… Él era el ídolo. Era un tipo muy, muy gentil con la gente, muy sencillo", reveló.

Sandro junto a sus fans.

Sandro junto a sus fans.

En ese sentido, contó que Sandro nunca intentó aprovecharse de la confianza de una fan y que, detrás del hombre que despertaba pasiones entre miles de mujeres, había una personalidad distinta a la que podía sugerir su imagen de seductor: "A mí me trataba como una hermanita menor, era muy caballero".

En cuanto a las charlas, Mabel recordó que era un hombre curioso y amante de la lectura, una persona inteligente con quien podía tomar un café y tener conversaciones sobre religión, historia o literatura: "Nos ha invitado a tomar un café en la confitería del hotel. Era un tipo súper cálido y amoroso".

El gesto de Sandro que jamás olvidará y su relación con Olga Garaventa

El vínculo que Sandro tenía con sus fanáticas no quedaba solamente en un saludo y la firma de un autógrafo. Mabel guarda entre sus recuerdos un gesto que todavía la emociona. En medio de un complicado momento de salud, necesitaba conseguir un aparato que para esos años no se encontraba en el país. Cuando se enteró que Sandro viajaba al exterior, decidió ir a despedirlo al aeropuerto y hacerle un pedido especial: "Pedí prestados los dólares para que compre el aparato y fuimos con las chicas y lo vimos, nos saludó y le digo: 'Mirá, Roberto, te tengo que pedir un favor'. 'Sí, yo sí te puedo hacer un favor, Mabelita, ¿cómo es que lo voy a hacer?', me dice. '¿Me comprás este aparato que sirve para esto y esto?'".

"Me dice: 'Bueno, mirá, no te preocupes, yo me voy a encargar'. Entonces atrás de la receta me anotó 'Mabel sin falta', todo así con mayúsculas, y se lo mete en el pasaporte. Y bueno, efectivamente, me lo hizo traer desde Puerto Rico y no me lo quiso cobrar. Yo no se lo voy a terminar de agradecer nunca en la vida", relató.

Esta solidaridad la mantenía no solo con ella, sino con todas: "Si sabía que necesitabas algo, trataba de ayudarte, no solo a mí, a cualquier otra persona. Era muy solidario".

La joven fue elegida segunda princesa del club de fans en 1980.

La joven fue elegida segunda princesa del club de fans en 1980.

La muerte del ídolo, el 4 de enero de 2010, fue un golpe tanto para ella como para todas las que fueron parte del club de fans. Roberto Sánchez Ocampo había sido parte de toda su vida y, a pesar del paso de los años, el recuerdo sigue intacto.

Esta historia, que comenzó como la admiración de una fanática, continúa hasta el día de hoy. Cada sábado, Mabel vuelve a encontrarse con otras mujeres del club para mantener viva su memoria y de 12 a 14 se reúnen para hacer Sandro para todos, un programa que se transmite desde la radio del Castillo de Sandro y que también puede verse en vivo por YouTube.

Cada sábado Mabel y otras fans se reúnen para hablar sobre el artista en la radio que funciona en El Castillo de SANDRO.

Cada sábado Mabel y otras fans se reúnen para hablar sobre el artista en la radio que funciona en El Castillo de SANDRO.

Pese a la muerte del ídolo, la relación con "las nenas" de Roberto Sánchez trascendió. Con el paso de los años Mabel desarrolló una relación cercana con Olga Garaventa, la viuda del artista.

"En junio del año pasado estuve internada bastante mal y ella me dijo: 'Yo te paso a buscar'", reveló sobre aquella conversación que mantuvo cuando estaba mal de salud.

Según recuerda, Olga llegó con un remis a su casa y la llevó al hospital: "Yo estuve internada en Villa Soldati y me venía a visitar varias veces. La verdad que Olga es la mejor, yo la quiero un montón".

Mabel Armentia y Olga Garaventa .

Mabel Armentia y Olga Garaventa .

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