En el marco del Día de la Niñez, un informe del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO) expuso la dimensión de una crisis humanitaria que atraviesa a millones de familias: 520 millones de chicos vivían en zonas de conflicto durante 2024, una cifra récord que representa a más de uno de cada cinco.
Según informó Ámbito, el relevamiento considera como zona de conflicto aquellos territorios ubicados a menos de 50 kilómetros de episodios de violencia armada y muestra un crecimiento sostenido durante las últimas décadas. África concentra la mayor cantidad, con 218 millones de niños afectados, equivalentes al 32,6% de su población infantil.
La guerra no implica únicamente exposición a ataques o desplazamientos: también deteriora las condiciones básicas para crecer y desarrollarse. Los niños que viven en esos contextos enfrentan mayores dificultades para acceder a agua potable, vacunas, atención sanitaria, alimentación y educación, con consecuencias que pueden extenderse durante toda su vida.
Niño en la franja de Gaza.
Redes sociales
La situación también alcanza a quienes deben abandonar sus hogares por la violencia y la persecución. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados, Fundación ACNUR, los chicos representan una proporción mayor entre las personas desplazadas que dentro de la población mundial, mientras miles quedan expuestos a separación familiar, explotación y otras situaciones de extrema vulnerabilidad durante las huidas.
El trabajo de ACNUR ante la crisis humanitaria: alojamiento, alimentos y agua
Frente a este escenario, ACNUR trabaja en distintos países para brindar protección, asistencia humanitaria y acompañamiento a las personas obligadas a escapar de sus hogares. Entre sus tareas se encuentran facilitar alojamiento, alimentos y agua, además de impulsar mecanismos de protección, educación y reunificación para quienes quedaron separados de sus familias.
En Argentina, Fundación ACNUR impulsa desde 2022 "La Guerra NO es un Juego", una iniciativa destinada a visibilizar la realidad de las infancias atravesadas por conflictos armados y convocar a la sociedad a reclamar condiciones de paz. La propuesta busca reunir firmas para llevar ese pedido ante organismos internacionales.
La campaña plantea que la infancia no debería asociarse con las armas, el miedo o la huida, sino con espacios seguros para jugar, estudiar y crecer. Además de la convocatoria a firmar, Fundación ACNUR Argentina recauda fondos para sostener la asistencia que brinda la agencia en terreno a personas refugiadas y desplazadas.