Los últimos informes oficiales provenientes de las autoridades de España confirmaron que son 39 las personas fallecidas por el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Córdoba. Además, hay más de un centenar de heridos, muchos de ellos de gravedad. El accidente se produjo en cercanías de la localidad de Adamuz y obligó a un amplio despliegue de servicios de emergencia.
Según informaron medios españoles, un tren de la empresa privada Iryo, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, descarriló y terminó cruzando a la vía paralela por la que circulaba una formación de la estatal Renfe Alvia, que viajaba desde Madrid hacia Huelva. Como consecuencia del impacto y el cruce de vagones, ambos trenes terminaron fuera de las vías.
Las primeras reconstrucciones indican que los últimos vagones del tren de Iryo fueron los que descarrilaron. Algunos quedaron retorcidos y volcados, lo que complicó las tareas de rescate. Varios pasajeros permanecieron atrapados entre los hierros y debieron ser evacuados por bomberos y personal sanitario en medio de un operativo de alta complejidad.
Desde el lugar del accidente, responsables de los equipos de rescate describieron escenas de extrema gravedad dentro de los vagones afectados, con estructuras deformadas y personas atrapadas, lo que obligó a realizar maniobras delicadas para acceder a los sobrevivientes.
La estatal ferroviaria Adif confirmó que el accidente provocó el corte total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras se evalúan los daños en la infraestructura. En paralelo, hospitales de distintas regiones activaron protocolos de emergencia para recibir a los heridos.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y autoridades regionales expresaron su preocupación por la magnitud del siniestro y aseguraron que se trabaja de manera coordinada para asistir a las víctimas y a sus familiares. También se desplegaron equipos de contención en estaciones clave, como Atocha, en Madrid.