El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene orígenes que van desde la disolución de la URSS, pero, particularmente en 2022, se han desarrollado distintos acontecimientos que agravaron la situación.
El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene orígenes que van desde la disolución de la URSS, pero, particularmente en 2022, se han desarrollado distintos acontecimientos que agravaron la situación.
Fueron 55 días en los que la tensión escaló a grandes niveles y que desembocaron en los impactantes ataques por parte del ejército de Vladimir Putin.
Entre el 10 de enero y el 31 de enero se llevaron a cabo distintas negociaciones: mientras que Ucrania acusó a Rusia de un ciberataque masivo, las autoridades rusas denunciaron "un ataque de falsa bandera" para crear un "pretexto" para una invasión.
La Casa Blanca también tuvo su voz en el conflicto y aseguró que cualquier agresión a Ucrania recibiría "una respuesta severa y unida" de EEUU y sus aliados, a la vez que podría enviar militares a Europa del este y los países bálticos.
A inicios de febrero, Biden denunció que Putin buscaba justificar el ataque a partir de videos de matanza de rusos que eran falsos. Ante las crecientes sensaciones de inminente guerra, el presidente de Francia Emmanuel Macron se reunió con el jefe de estado de Rusia para pedirle que no provoque el conflicto bélico.
En tanto, el 7 de febrero, el presidente chino, Xi Jinping y Putin firmaron en Beijing una declaración en la que instaron a que Occidente "abandone los enfoques ideologizados de la Guerra Fría" y pidieron a la OTAN que descarte la expansión en Europa del Este.
El 21 de febrero, Putin declaró la independencia de los territorios separatistas de Donetsk y Lugansky y dio instrucciones para desplegar al ejército ruso en estos territorios rebeldes de Ucrania.
Ante este escenario, Ucrania declaró el estado de emergencia el pasado 23 de febrero y autorizó a sus ciudadanos a tener armas, mientras la cancillería ucraniana pidió a todos los ciudadanos de esa nacionalidad que salgan inmediatamente de Rusia.
Si bien el conflicto tiene raíces en la URSS, fue la intención de la OTÁN de incorporar a Ucrania entre sus aliados la que desató el conflicto actual. En 2014, Putin aprovechó para invadir Crimea, y, a pesar de las sanciones impuestas, el funcionario ruso asegura que no cederá territorio. Durante los últimos días, el problema se agravó a partir de que Putin tuviera la intención de reconocer la independencia de Lugansk y Donetsk, dos regiones que forman parte del Donbass, en Ucrania.