La Policía francesa reprimió con gases lacrimógenos a manifestantes que se congregaron para protestar en contra del presidente Emmanuel Macron por la reforma jubilatoria que impulsó y que causó rechazo en gran parte de la población del país europeo. También se incautaron cacerolas.
El hecho se produjo en la localidad de Ganges, al sur de Francia, cuando Macron visitó un colegio secundario de ese lugar y significó la segunda aparición pública del presidente de Francia después de que se haya promulgado el último sábado su criticada reforma jubilatoria que consiste en retrasar la edad para jubilarse de 62 a 64 años.
Según consignó la agencia AFP, Macron respondió a las manifestaciones mediante un contacto con el diputado de izquierda Sebastien Rome en el que le expresó "los huevos y las cacerolas sirven sólo para cocinar en mi casa".
Personal policial francés secuestró cacerolas a quienes protestaban y priorizaron alejar a los manifestantes de Macron. Para esto, utilizaron gases lacrimógenos mientras los presentes intentaban reclamar contra el presidente liberal del partido Renacimiento.
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Francia: la reforma jubilatoria aprobada que impulsó Macron
El presidente francés, Emmanuel Macron, justificó su reforma jubilatoria que implica que las personas tengan que jubilarse a los 64 años en vez de a los 62, como era previamente, al remarcar que es fundamental para evitar que se rompa la caja de pensiones francesa debido a que la población vive más que hace unos años. Esta medida fue rechazada por la mayoría de los franceses, según las encuestas, junto a los sindicatos.
Crisis en Francia: Macron fue abucheado tras la reforma jubilatoria
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue recibido el miércoles con abucheos y exigencias de renuncia en Alsacia, una pequeña localidad del noreste del país, durante su primer viaje luego de la promulgación de la reforma jubilatoria.
En el marco de esa recorrida, se trasladó esta mañana a Muttersholtz, en la frontera con Alemania, donde más de cientos de personas lo abuchearon. Horas antes de su llegada, la policía había reprimido a un grupo de ciudadanos que protestaron con cacerolas.
"Macron-dimisión" se convirtió, en las últimas horas, en un cántico popular entre los protestantes. "Nunca vimos a un presidente con un Gobierno tan corrupto como el suyo. Usted caerá muy pronto, ya verá", le expresó uno de los presentes, de acuerdo a la agencia de noticias AFP.
"No se trata solo de una cuestión de política económica, sino de una cuestión de política social. No es solo una cuestión del Gobierno, es una cuestión que afecta directamente a la gente", señaló un ciudadano en medio de los reclamos, según el sitio France24.
Siguiendo su plan de 100 días para superar la crisis, Macron respondió que no es "sordo" a los reproches. Sin embargo, aseguró que eso no le impedirá seguir trabajando para cumplir con su objetivo de explicarle a los franceses la necesidad de la reforma jubilatoria que impulsó.
La nueva ley, aprobada por decreto y promulgada este sábado, retrasa la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y adelanta a 2027 la exigencia de cotizar 43 años, uno más que en la actualidad, para cobrar una pensión completa.
Macron se dio "100 días de apaciguamiento, de unidad, de ambición y de acción" para relanzar su segundo mandato con nuevas medidas sobre migración, educación y sanidad.