El expresidente norteamericano Donald Trump afronta desde este martes un juicio civil en un Tribunal de Nueva York, tras ser denunciado por un supuesto abuso sexual a la periodista estadounidense Elizabeth Jean Carroll en 1995. De esta manera, se suma a la imputación por el pago de sobornos a la actriz porno Stormy Daniels en 2016.
La escritora y periodista, de 79 años, asegura que Trump la violó en los probadores de los lujosos almacenes Bergdorf Goodman, ubicados en la famosa 5ª Avenida de Manhattan en 1995, y luego la difamó tras hacer públicas estas alegaciones años después, según informó AFP.
Carroll, excolumnista de la revista Elle, acudió al tribunal y contó estos hechos en un libro del que la revista New York Magazine publicó un extracto en 2019, a lo que el entonces presidente respondió que no la conocía, que "no era su tipo" y que era una "mentira total".
En un principio, la denunciante había querellado contra Trump en 2019 sólo por la difamación, ya que la presunta violación había prescrito, pero el 24 de noviembre de 2022 entró en vigencia una Ley en el estado de Nueva York ("Adult Survivors Act") que permite, durante un año, a las víctimas de agresiones sexuales presentar demandas en la justicia civil. Por eso, la defensa de la periodista presentó la nueva demanda contra Trump por "manosearla, toquetearla y violarla". Se desconoce si el expresidente se presentará en el tribunal.
La demanda por difamación contra Donald Trump
La demanda incluye difamación por un mensaje en su red Truth Social en octubre en el que niega las acusaciones de violación y tilda a Carroll de "timo completo", y solicita daños y perjuicios por "dolor y sufrimiento significativos, daños psicológicos y pecuniarios duraderos, pérdida de dignidad y autoestima e invasión de su intimidad". También pide que Trump se retracte de sus comentarios.
Cerca de una docena de mujeres acusaron a Trump de conducta sexual inapropiada, pero él siempre rechazó las acusaciones y nunca fue juzgado por esto hasta ahora. Si pierde, será la primera vez que se lo considere legalmente responsable de una acusación de agresión sexual, aunque el juicio con Carroll no derive en un proceso penal.