La dirigente boliviana, de todos modos, advirtió que el escenario todavía está abierto y llamó a evitar triunfalismos dentro del espacio que respalda al mandatario brasileño. “Percibo de sectores de la propia izquierda una lectura de la situación mucho más favorable para el candidato Lula da Silva y eso no siempre es bueno”, señaló. “Hay que ser positivos pero el trabajo que tienen en el último mes de campaña ambos candidatos es arduo”, agregó.
Montaño también relativizó las variaciones recientes en las mediciones. “En las últimas encuestas hemos visto oscilaciones de 1 ó 2 puntos para arriba o para abajo pero no creemos que eso sea algo significativo que dé un triunfo en primera vuelta”, explicó.
La atención estará puesta además en el comportamiento de los otros 11 candidatos, que en conjunto reúnen una porción considerablemente menor del electorado. “Hay que mirar qué pasa con el resto de los 11 candidatos que sumados todos dan un promedio del 13%. El que más saca es en promedio un 4%”, analizó.
Pero la elección no se definirá solamente en la pelea por la Presidencia. Para Montaño, la composición del Congreso será un elemento central para determinar el margen de maniobra del próximo gobierno, especialmente a la hora de impulsar reformas.
“No es solo una elección presidencial, es también legislativa”, remarcó, y destacó que se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado. “Eso es importante porque también acá se juega la gobernabilidad y la posibilidad de hacer reformas para ambos candidatos”, explicó.
Gabriela Montaño, integrante de la CELAG.
Incluso una eventual victoria de Lula podría encontrar límites en el Congreso. “Si el ganador fuera Lula, también hay un juego político importante en el Congreso porque hay la posibilidad de que se frenen iniciativas de reformas más estructurales”, advirtió.
En ese escenario, Montaño señaló el peso que volverá a tener el Centrão, el espacio político que suele resultar determinante para la construcción de mayorías parlamentarias en Brasil. Según explicó, sus principales partidos decidieron mantener libertad de acción durante la campaña y permitir que sus dirigentes territoriales establezcan acuerdos con cualquiera de los dos principales candidatos.
“Hay zonas donde el Centrão apoya a Lula y otras en las que apoya a Bolsonaro”, señaló. Para la exministra boliviana, esta dinámica no es nueva en la política brasileña y probablemente vuelva a tener un papel decisivo después de las elecciones: “Probablemente el Centrão tenga nuevamente una fuerza importante en el Congreso”.
La campaña sucia se reinventa con inteligencia artificial
La campaña electoral brasileña también está atravesada por la circulación de fake news y contenidos manipulados mediante inteligencia artificial, una práctica que tiene antecedentes directos en las elecciones que llevaron a Jair Bolsonaro a la Presidencia. Gabriela Montaño recordó que en aquella campaña el uso de grupos de WhatsApp para distribuir información falsa fue un fenómeno novedoso que luego se extendió por otros países de la región.
“Estas operaciones de alguna manera se inauguraron en Brasil. Ya en las elecciones en las que ganó Jair Bolsonaro una de las herramientas más utilizadas fue la distribución de fake news”, señaló la analista. En particular, destacó el papel que tuvieron entonces los grupos de WhatsApp y sostuvo que aquellas prácticas se fueron perfeccionando con el paso del tiempo.
En ese recorrido, mencionó también el caso del argentino Fernando Cerimedo, a quien ubicó como uno de los primeros exponentes de este tipo de operaciones en procesos electorales de la región. Según Montaño, Cerimedo utilizó sus redes sociales para convocar al golpe de Estado contra el resultado electoral, un fenómeno que luego se profundizó en otros países.
La subdirectora del CELAG advirtió que para las elecciones de octubre el problema adquiere una nueva dimensión debido al desarrollo de las herramientas de inteligencia artificial. En los últimos días, explicó, comenzaron a circular audios cuya autenticidad debería ser comprobada antes de utilizarlos como evidencia.
“Hoy un audio no necesariamente es la prueba de algo porque pueden ser manipulados con inteligencia artificial”, alertó. A los audios se suman imágenes y videos generados artificialmente, en un contexto en el que, según su análisis, la manipulación digital se convirtió en una herramienta permanente de la disputa electoral.
“Hay una guerra sucia que utiliza esa herramienta permanentemente”, sostuvo Montaño, quien consideró que el fenómeno resulta especialmente relevante en Brasil por la magnitud de su electorado. “Es algo que por supuesto que en Brasil por el volumen de votantes es un fenómeno realmente muy llamativo y peligroso para cualquier democracia, no solo para la brasilera”, afirmó.
De todos modos, Montaño marcó una diferencia respecto de otros procesos electorales: hasta el momento, las campañas de desinformación no consiguieron instalar dudas significativas sobre la legitimidad del sistema electoral brasileño. “Lo que no se ha logrado en Brasil es generar dudas sobre el sistema electoral, por lo menos no hasta el momento”, destacó.
Para la subdirectora del CELAG, ese dato es relevante porque la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral puede funcionar como un límite frente a eventuales intentos de desconocer los resultados. “La ciudadanía está menos predispuesta a no aceptar un resultado electoral porque confía en su sistema electoral”, explicó, aunque dejó una advertencia: “Eso siempre puede cambiar en las últimas semanas de campaña”.
Los indecisos pueden inclinar la balanza y el “voto útil” será clave en el tramo final
Más allá de la ventaja que pueda mostrar Lula en las encuestas, existe un sector del electorado que todavía no tiene definido su voto y que podría terminar siendo determinante en una elección tan polarizada. Montaño señaló que en Brasil, como ocurre en otros países de la región, una parte de los ciudadanos toma su decisión en los últimos días e incluso el mismo día de la votación.
“Hay un electorado en la región, en todos los países, que toma la decisión de su voto casi el día de la votación. Ese porcentaje del electorado también existe”, explicó. En el caso brasileño, indicó que entre los votos en blanco, nulos y quienes todavía no saben o no contestan, las encuestas muestran un universo de entre 16% y 20%.
Para la subdirectora del CELAG, no todo ese porcentaje necesariamente representa votos disponibles para los candidatos, ya que una parte puede optar por votar en blanco o anular su sufragio. Sin embargo, otra porción podría definir su elección en el último momento y modificar las proyecciones previas.
“Hay que poner mucha atención a esos sectores que en el último momento pueden cambiar su voto”, advirtió Montaño, quien consideró que las encuestas no siempre consiguen anticipar el comportamiento de ese electorado.
Como ejemplo, mencionó el caso de las elecciones de Colombia y la performance de Abelardo de la Espriella, cuya concentración de votos, según recordó, no había sido anticipada por los principales sondeos. Para Montaño, ese tipo de movimientos demuestra que una parte del electorado puede modificar su decisión en función de las posibilidades que tenga cada candidato de avanzar en la competencia.
En ese sentido, destacó la importancia del llamado “voto útil”, es decir, la decisión de respaldar a un candidato no necesariamente por ser la primera opción del votante, sino para favorecer a quien considera con mayores posibilidades de imponerse.
“Una parte del electorado toma la decisión en términos de un voto útil. Ese voto útil también hay que tomarlo en cuenta a la hora de tratar de predecir los resultados en un proceso electoral”, sostuvo.
Economía y seguridad, los temas que preocupan a los brasileños
En una elección marcada por la polarización, la economía y la seguridad aparecen entre las principales preocupaciones de los brasileños y constituyen dos terrenos en los que Lula y Flávio Bolsonaro buscarán consolidar sus respectivas fortalezas. Mientras el mandatario puede exhibir como principal activo su experiencia de gobierno y el antecedente de haber reducido fuertemente la pobreza durante sus gestiones anteriores, el candidato bolsonarista tiene en la seguridad y en el discurso de mano dura uno de los ejes centrales de su campaña, además del respaldo del electorado identificado con el legado político de su padre.
Para Montaño, la situación económica ocupa un lugar central en las decisiones electorales de toda la región, especialmente en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y dificultades que afectan con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos. “El tema económico es un tema en toda la región que tiene un lugar importante en la toma de decisión de la población en una elección, sobre todo porque estamos en una época en la que hay una crisis económica generalizada”, explicó.
La subdirectora del CELAG consideró que los sectores más empobrecidos son quienes sienten con mayor dureza los efectos de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, por lo que las políticas sociales pueden convertirse en un factor determinante. En ese punto, sostuvo que los gobiernos tienen un desafío importante a la hora de generar mecanismos de protección para esas poblaciones.
En el caso de Lula, esa dimensión constituye una de sus principales fortalezas electorales. Montaño destacó el recuerdo que existe entre parte de la población sobre sus anteriores gobiernos y su capacidad para mejorar las condiciones de vida de millones de brasileños. “En Brasil Lula carga con una historia de haber sacado a millones de personas de la pobreza”, afirmó.
Según su análisis, esa experiencia todavía funciona como un activo político para el mandatario. “Hay un recuerdo de la gente en relación a la gestión de Lula y su efectividad de sacar a la gente de la pobreza”, señaló. Además, consideró que durante el último período el gobierno volvió a tomar medidas destinadas a los sectores más vulnerables.
Pero Montaño también planteó una advertencia para la izquierda: no subestimar la seguridad como preocupación electoral. A su entender, el tema no puede ser abordado únicamente desde una perspectiva ideológica porque tiene un impacto concreto en la vida cotidiana de los sectores populares.
“La izquierda no debe denostar el tema de la seguridad”, sostuvo. Y explicó que quienes viven en zonas más vulnerables son también quienes están más expuestos a la violencia cotidiana y quienes dependen en mayor medida del transporte público para trasladarse a sus trabajos.
“No son los sectores más ricos de nuestra región los que tienen que trasladarse en transporte público para ir a su trabajo, son los sectores más empobrecidos de la población y por lo tanto sienten y viven la seguridad como un tema importante que resolver”, afirmó.
Ese escenario, según Montaño, le permitió a la derecha y a la ultraderecha instalar el tema de la seguridad como una de sus principales banderas electorales. En la disputa brasileña, ese eje representa uno de los terrenos en los que Flávio Bolsonaro puede buscar diferenciarse y recuperar el discurso asociado a su padre, mientras que Lula deberá evitar que las preocupaciones vinculadas con la violencia erosionen su apoyo entre los sectores populares.
A la dimensión económica y social se suma además la política exterior. Montaño destacó que Lula conserva una relevancia internacional que excede las fronteras brasileñas y que también puede generar adhesión entre sectores de la población. “Lula es una figura muy importante de la región y del mundo. Eso genera una adhesión de sectores de la población a sus políticas en el ámbito internacional también”, sostuvo. En ese sentido, consideró que habrá que observar el impacto electoral que pueda tener la creciente confrontación entre Lula y el presidente estadounidense Donald Trump.
Para Montaño, aunque Trump no tiene una imagen particularmente favorable en buena parte de América Latina, sus intervenciones pueden tener efectos políticos en los países de la región. “Las experiencias anteriores demuestran que a pesar de que el trumpismo y Trump no tienen una imagen positiva en los países de nuestra región, sí llega a afectar los resultados electorales el posicionamiento de Trump desde Estados Unidos en los procesos electorales”, afirmó.
La exministra boliviana cuestionó además el involucramiento de Trump en asuntos internos de otros países y vinculó esa situación con un escenario internacional en el que, según su mirada, existen pocas herramientas para contener este tipo de intervenciones. “Trump se mete en temas en los que no debería”, sostuvo. Y agregó: “En este momento del mundo no hay instituciones que logren frenar esos procesos de afectación de la soberanía de cualquier país”.
Elecciones en Brasil: qué dicen las principales encuestas
Los sondeos recopilados por CELAG Data muestran a Lula da Silva al frente con un promedio de 39,6% de intención de voto, seguido por Flávio Bolsonaro con 34%. Bastante más atrás aparecen Ronaldo Caiado (4,4%), Renan Santos (3,5%), Romeu Zema (2,7%), Augusto Cury (1,6%) y Samara Martins (0,9%).
La diferencia a favor de Lula se mantiene en la mayoría de los relevamientos. La mayor ventaja registrada en la serie corresponde a Quaest, con 40% para Lula y 28% para Flávio Bolsonaro, una distancia de 12 puntos. También aparecen brechas importantes en Meio/Ideia (40,4% contra 32%) y Datafolha (40% contra 32%). Del otro lado, GERP es la única encuesta de la serie en la que Flávio Bolsonaro aparece por encima de Lula, aunque por apenas 0,4 puntos: 37,6% contra 37,2%.
Los 13 candidatos que competirán por la Presidencia de Brasil
La elección brasileña tendrá 13 candidatos presidenciales, aunque la disputa está concentrada principalmente entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El resto presenta perfiles y propuestas muy diversos, desde gobernadores y empresarios hasta dirigentes de izquierda y figuras provenientes de otros ámbitos.
- Luiz Inácio Lula da Silva (PT): actual presidente y candidato a un nuevo mandato. Es el principal referente de la izquierda brasileña.
- Flávio Bolsonaro (PL): senador por Río de Janeiro e hijo de Jair Bolsonaro. Representa la continuidad del proyecto político de su padre.
- Ronaldo Caiado (PSD): gobernador de Goiás y médico. Es un dirigente de centroderecha con experiencia en cargos legislativos y ejecutivos.
- Romeu Zema (Novo): empresario y gobernador de Minas Gerais. Defiende una agenda liberal, con reducción del Estado y mayor participación del sector privado.
- Renan Santos (Missão): dirigente liberal y cofundador del Movimiento Brasil Libre (MBL). Busca presentarse como una alternativa al bolsonarismo tradicional.
- Augusto Cury (Avante): médico psiquiatra y escritor, sin experiencia política previa. Su campaña pone el foco en salud mental y gestión.
- Samara Martins (UP): odontóloga y dirigente de Unidad Popular. Representa a la izquierda vinculada a movimientos sociales.
- Edmilson Costa (PCB): dirigente del Partido Comunista Brasileño, con una propuesta de izquierda anticapitalista.
- Hertz Dias (PSTU): profesor, rapero y militante de izquierda. Es uno de los referentes del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado.
- Rui Costa Pimenta (PCO): periodista y dirigente histórico del Partido de la Causa Obrera, de orientación trotskista.
- Clariana Barão (DC): abogada y candidata de Democracia Cristiana, con una plataforma centrada en políticas sociales y reformas institucionales.
- Wilson Grassi (Democrata): médico veterinario y candidato de Democrata, con propuestas vinculadas a impuestos, salud y producción.
- Pablo Marçal (PRTB): empresario e influencer digital, que ya había sido candidato a alcalde de San Pablo. Su postulación atraviesa además un proceso judicial de impugnación.