La emoción se desató adentro de la cancha y en el banco de suplentes después de que Lionel Messi marcara el 3-2 ante Francia en el tiempo suplementario. Tras una gran jugada colectiva, el capitán puso a la Selección argentina adelante en el marcador después de que Kylian Mbappé empatara el encuentro.
Ángel Di María y Rodrigo De Paul, quienes se fueron reemplazados y miraban el partido desde el banco de suplentes, no pudieron contener las lágrimas. La locura en las tribunas fue total.
Sin embargo, la emoción duró poco ya que 9 minutos después Kylian Mbappé empató nuevamente el partido y llevó la definición a los penales.
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