Viajar a Salta: el pueblito de montaña que tenés que conocer alguna vez en tu vida

Calles empinadas, tradiciones vivas y vistas que cortan la respiración, esta localidad sorprende con su identidad intacta, suspendida en el corazón de las montañas.

En el extremo norte de Salta, entre quebradas abruptas y cerros imponentes, se encuentra una de las postales más sorprendentes del noroeste argentino. A más de 2.700 metros sobre el nivel del mar, este rincón de la provincia combina tradición, naturaleza y espiritualidad en dosis iguales. Su acceso no es sencillo, pero quienes llegan se encuentran con un escenario único donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

El contexto geográfico y cultural en el que se inscribe este pueblo resulta tan especial como su historia. Protegido por la reserva de biosfera de las Yungas, este asentamiento andino se mantiene casi intacto, resguardando valores arquitectónicos y costumbres que se remontan a siglos atrás. Enclavado entre montañas, es también un punto clave para comprender las rutas ancestrales que atravesaban estas tierras antes de la llegada del mundo moderno.

Recién en el tercer tramo del recorrido, Iruya aparece nombrado, como si el relato esperara el momento justo para develar su nombre. La primera imagen que ofrece impacta: casitas de adobe colgadas en terrazas naturales, calles angostas y empedradas, una iglesia que domina la escena y una calma que invita tanto al descanso como a la contemplación.

Iruya

Dónde queda Iruya

Iruya está ubicado a 315 kilómetros de la ciudad de Salta, lo que equivale a unas cinco horas y media de viaje por ruta. Se encuentra dentro del departamento de Iruya, aunque su acceso se realiza a través de la provincia de Jujuy. El pueblo forma parte de una región de difícil acceso, ya que se sitúa sobre una meseta que avanza sobre la quebrada, a casi 2.800 msnm. Esta singular ubicación le da su sello distintivo y su aspecto de aldea suspendida entre las montañas.

Desde 1995, fue declarado Lugar Histórico Nacional, y su inclusión dentro de la Reserva de las Yungas, reconocida por la UNESCO, refuerza su valor ambiental y cultural. El entorno combina dos mundos: la aridez del altiplano con la exuberancia selvática de las yungas orientales, lo que genera una biodiversidad y una estética natural únicas en el país.

Qué puedo hacer en Iruya

Además de perderse entre sus calles empedradas y disfrutar del silencio de las alturas, Iruya ofrece un sinfín de experiencias que conectan con lo ancestral y lo espiritual. La iglesia de San Roque y Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVIII, es el epicentro de la vida local. Frente a ella se celebran las principales festividades religiosas y tradicionales.

Entre las más importantes se encuentra la Fiesta Patronal en honor a la Virgen del Rosario, que tiene lugar el primer domingo de octubre y reúne a fieles, comunidades vecinas y turistas. Las celebraciones incluyen procesiones, música con erkes, danzas sagradas protagonizadas por los “cachis” —personajes típicos que encarnan al pueblo con trajes y máscaras— y la tradicional feria del trueque en el lecho del río.

Otra festividad destacada es la de San Roque, cada 16 de agosto, que incluye una peculiar danza llamada “la cuarteada”, en la que los bailarines se enfrentan simbólicamente sosteniendo medias reses de oveja. La identidad local se refuerza también en las celebraciones de la Pachamama, a comienzos de agosto, con rituales de ofrenda a la tierra.

En el plano natural, los visitantes pueden emprender el Circuito de los Cóndores, donde es habitual observar a estas aves majestuosas surcando los cielos, o caminar hacia San Isidro, una pequeña aldea ubicada a 8 km de Iruya. Este paraje se alcanza a pie, a caballo o en 4x4, y se destaca por su tranquilidad, su comunidad de artesanos y su entorno agreste. También es posible realizar trekking por el lecho del río Iruya hasta llegar allí, en una travesía de entre dos a tres horas.

La gastronomía es otro punto fuerte: platos elaborados con quinoa, habas y papas andinas se combinan en recetas como guisos, pasteles o empanadas regionales, reflejo de una cocina simple pero profundamente enraizada.

Iruya

Cómo llegar a Iruya

Viajar desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta Iruya es un trayecto que requiere planificación. La forma más práctica es tomar un vuelo hasta la ciudad de Salta y, desde allí, emprender el recorrido por tierra.

Desde Salta capital, el trayecto incluye un paso obligado por Humahuaca, en Jujuy, desde donde se toma un camino de ripio que atraviesa paisajes de gran altitud. Es recomendable realizar esta última etapa con vehículos apropiados o contratando excursiones organizadas. El acceso puede verse afectado por lluvias estacionales, por lo que conviene informarse previamente sobre el estado de las rutas.

Para quienes prefieren el transporte terrestre, existen servicios de ómnibus que conectan Buenos Aires con Salta o con Jujuy, y desde esas ciudades se puede continuar con micros de media distancia hasta Iruya, aunque con menor frecuencia.

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