Mantenerse despierto para ver “solo un episodio más” se convirtió en una práctica común que puede tener consecuencias negativas para la salud cerebral. Daniel Amen, reconocido psiquiatra y especialista en imágenes cerebrales, explica que esta costumbre reduce las horas de sueño esenciales para que el cerebro funcione de manera óptima. El descanso nocturno permite que el cerebro se “limpie y lave”, proceso fundamental para preservar la memoria, la concentración y la energía al día siguiente.
El experto subraya que sacrificar el sueño para continuar viendo televisión puede aumentar la probabilidad de tomar malas decisiones, debido a que el cerebro no ha tenido tiempo suficiente para recuperarse. Por eso, aconseja evitar actividades que requieran concentración o juicio tras noches de descanso insuficiente.
Además, recomienda retrasar la visualización de programas hasta un horario más adecuado o incluso grabarlos para poder disfrutarlos sin afectar el sueño. Una medida sencilla que propone es acostarse media hora antes para mejorar significativamente el rendimiento cognitivo.
Otro aspecto crucial para un buen descanso es la reducción de la exposición a la luz azul que emiten las pantallas antes de dormir. Esta luz afecta la producción de melatonina, hormona responsable de inducir el sueño, dificultando la conciliación del mismo. Para minimizar este efecto, Amen sugiere incorporar bloqueadores de luz azul en todos los dispositivos electrónicos usados en la noche.
Esta práctica facilita un sueño más reparador y reduce el estrés provocado por la sensación constante de “perderse” contenido transmitido en vivo o en tiempo real.
Por qué ver la televisión a altas horas de la noche puede ser riesgoso
Ver televisión a altas horas interfiere con los ciclos naturales del sueño y tiene un impacto negativo en la salud cerebral, advierte el médico. La combinación entre la exposición a la luz azul y la privación del descanso afecta funciones cognitivas esenciales, disminuyendo el bienestar general.
Cerebro ELA
La privación crónica de sueño, causada por ver televisión a altas horas, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos, poniendo en riesgo la salud a largo plazo.
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Además, la activación mental que provoca la exposición a programas muy estimulantes o con altos niveles de tensión, como realities o dramas en vivo, puede impedir la relajación necesaria para un sueño profundo y restaurador. Estos factores, sumados, generan un círculo vicioso que compromete la calidad de vida y el desempeño diario, afectando incluso el estado emocional y la capacidad de concentración.