Entre los diversos destinos que ofrece la Argentina hay muchos de ellos que no se conocen y que son todo un misterio por descubrir como es el caso de Los Ojos de Mar. Se tratan de tres increíbles lagunas de color turquesa que se encuentran cerca de Tolar Grande en la provincia de Salta.
Su agua es cuatro veces más salada que la del mar, y los antiguos pobladores le pusieron el nombre "Ojos del Mar" porque creían que el agua había llegado desde el océano Pacífico, que queda a 400 kilómetros de distancia, a través de filtraciones subterráneas.
Este es un lugar de interés turístico y científico, sobre todo debido a la detección de estromatolitos aquí en el altiplano, a 3520 msnm. Los Ojos del Mar y los numerosos salares y volcanes que los rodean tienen una belleza única que parece casi de otro planeta.
Dónde queda Ojos del Mar
Los Ojos de Mar están ubicados en la Puna salteña, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar, en el poblado de Tolar Grande, en la provincia de Salta.
Qué se puede hacer en Ojos del Mar
- Para evitar la contaminación del ambiente, está prohibido meterse en los Ojos de Mar. Se invita a circular con precaución por los alrededores de las lagunas, ya que en el borde el terreno es frágil y quebradizo.
- Existe una red de turismo rural comunitario que ofrece excursiones guiadas, alojamiento y gastronomía.
- Las tres pequeñas lagunas celestes están ubicadas en un área protegida y despiertan interés de científicos y turistas, lo que convierte al lugar en un sitio muy visitado por su valor teniendo en cuenta que en ellas habitan unos microorganismos (los estromatolitos) que transforman el dióxido de carbono en oxígeno.
- Apreciar el paisaje que brindan las Lagunas y realizar fotografías.
- Realizar la experiencia de recorrer la zona por el Tren de las Nubes.
Cómo llegar a Ojos del Mar
Los Ojos de Mar se encuentran en la provincia de Salta, a cinco kilómetros de Tolar Grande y a 380 de la ciudad de Salta. Al lugar se llega por la ruta nacional 51 y la provincial 27.
Se puede acceder en micro o en auto y el viaje realmente vale la pena porque el trayecto es toda una aventura entre un camino en zig zag, conocido como Las Siete Curvas, pendientes de montaña, cerros y la Quebrada del Toro, por donde pasa el Tren de las Nubes.