Tomar una copa de vino todos los días es una práctica aceptada por muchas personas en la sociedad por la creencia de que beneficia al corazón. Sin embargo, un estudio de Harvard titulado Habitual Alcohol Intake With Risk of Cardiovascular Disease” indaga si el consumo de alcohol realmente tiene impactos positivos en el organismo.
En primer lugar, los estudiosos descubrieron que quienes consumen de manera moderada alcohol tienden a tener un mejor estilo de vida que los abstemios, como mayor actividad física, el consumo de vegetales y un menor grado de tabaquismo. Es por estos motivos, que pueden tener un corazón más sano y no por la ingesta de vino a diario.
Además, los científicos también llegaron al desenlace de que las personas que pasan de siete tragos por semana a 14 tendrán un riesgo mucho mayor de sufrir dolencias cardiovasculares, y quienes ingieran más de 21, pueden afrontar las consecuencias más complejas.
De todas maneras, el análisis no desmiente que una copa de vino al día es buena para la salud, sino que responde a los hábitos que el individuo tenga: “Los efectos cardioprotectores informados del consumo ligero a moderado de alcohol pueden ser el producto de factores de estilo de vida confusos”. Y agregaron: “Encontramos que el consumo leve de alcohol se asoció con un riesgo cardiovascular mínimo, pero de manera similar a los hallazgos epidemiológicos recientes, el riesgo de enfermedad cardiovascular aumentó exponencialmente a niveles más altos de consumo”.