La manicura semipermanente se convirtió en una de las rutinas estéticas más elegidas por quienes buscan uñas impecables durante semanas. Su brillo intenso, la duración superior al esmalte convencional y la comodidad de no tener que retocar constantemente hicieron que se vuelva casi imprescindible en los salones de belleza y en casa.
Pese a eso, no todo son ventajas. Los especialistas en dermatología advierten que su uso prolongado y, sobre todo, una retirada inadecuada pueden tener consecuencias negativas en la salud de las uñas. Sequedad, fragilidad y manchas son algunos de los problemas más frecuentes cuando no se respeta el tiempo recomendado de aplicación.
Los dermatólogos coinciden en que el secreto está en la moderación y en saber detectar las señales de alerta que envían las uñas. Una terminación perfecta no debe poner en riesgo la piel ni la fortaleza natural de la lámina ungueal, por lo que el cuidado y los descansos entre manicuras son fundamentales.
Cuánto tiempo se debe dejar el esmalte para cuidar mejor la piel y las uñas según una dermatóloga
La dermatóloga María Marcos, del Grupo Pedro Jaén, advierte que dejar el esmalte semipermanente más de dos semanas en las manos o más de tres en los pies puede causar debilitamiento, manchas blancas y un aspecto opaco en la superficie de la uña. Además, estos efectos suelen intensificarse tras el verano, cuando las uñas ya estuvieron expuestas al sol, al cloro y a la sal del mar.
El momento más crítico es la retirada. Muchas personas prefieren limar la uña en casa para acelerar el proceso, pero esta práctica elimina capas superficiales y provoca que queden más finas, secas y quebradizas. La especialista recalca que lo ideal es acudir a un centro profesional o, al menos, evitar métodos abrasivos que comprometan su estructura.
También recomienda dejar descansar las uñas entre una aplicación y otra. Aunque no necesitan “respirar”, sí se benefician de pausas de al menos dos o tres días, en las que se puede aprovechar para hidratarlas con aceites naturales como oliva o almendra, o con sérums específicos de farmacia que aporten vitamina E, ácido hialurónico o glicerina.
Las personas que ya presentan fragilidad o descamaciones, necesitan espaciar aún más los esmaltados y reforzar la hidratación diaria. Aplicar aceites en cutículas y uñas antes de dormir, usar guantes en tareas domésticas y evitar endurecedores agresivos son medidas simples pero muy efectivas para recuperar fuerza y flexibilidad.
Según la dermatóloga Almudena Nuño, cada uña reacciona de manera distinta a la manicura semipermanente. Su impacto depende de la calidad de la lámina ungueal, por lo que quienes tienen uñas naturalmente débiles deben ser especialmente cuidadosos y limitar la frecuencia de este tipo de técnica.