Despierta curiosidad y nostalgia, con su pared repleta de objetos de botonera obsoleta con perillas o palancas, retro tecnología, como me gusta decirle, a la intemperie, lista para que la persona curiosa interactúe con dispositivo analógico. Un lugar llamado Casa Obopop, en el barrio de Saavedra.
La obra comenzó hace poco más de 4 años, cuando Lucas Stoessel se encontró con walkmans y discmans de su adolescencia y no pensó en tirarlos, considerándolos parte de su historia. En cambio, colocó un discman en la puerta de su casa, y una de sus alumnas esperando a entrar a la clase de pintura, apretó el botón sin querer, confundiéndolo con el timbre.
En ese momento, un CD de Madonna apareció, y Lucas confirmó sus ganas de que ese dispositivo se convirtiera en algo así como un portero eléctrico espacial. Desde ese entonces, empezó a pegar más dispositivos propios y muchos aportados por vecinos y personas que quieren ser parte de este lugar. Varios de ellos lo hacen como un refugio de reliquias, desde TVs portátiles donde se vió el mundial ´82, hasta nietos que traen recuerdos de sus abuelos. “Yo lo hacía para descartar mis cosas y al final tenía los de todos”, dice Lucas.
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Stoessel es una persona relajada, con dotes de actuación. Pero no siempre se dedicó al arte. “Tuve una época en la que fui empleado en una obra social y casi no pintaba. Empecé a estudiar diseño gráfico y siempre tuve la creatividad dando vueltas. Un día me echaron de la oficina y me puse a estudiar pintura”.
Hoy es profesor y enseña con una técnica que se le ocurrió, llamada foto pintura, que combina fotocopias con pintura: “Es especial para aquellos que no saben dibujar muy bien y quiere pintar algo realista. Entonces hacemos una combinación de lenguajes: fotocopias, fotografía, pintura y dibujo, con muchos gradientes”.
OBOPOP
Tiene dispositivos propios y muchos aportados por vecinos.
Camila Alonso Suarez
Al inventario de objetos en la fachada de su casa se le suman, semana a semana, “nuevos - viejos” dispositivos, máquinas de escribir, joysticks de diversas consolas, cámaras filmadoras, teléfonos tontos (dumb phones) Nokia, Blackberries, grabadoras de estudios de sonido, tocadiscos, walkmans, discmans, iPods nano, cámaras de aquellas usadas en cibercafés para chatear durante horas por MSN. Incluso hay una eMac del año 2002 y recientemente llegó desde Bariloche una consola Atari en perfecto estado estético. Si bien Lucas no es un gamer empedernido, sí jugó con un Atari y recuerda con una sonrisa la saga de videojuegos Monkey Island para PC.
Periodista: ¿Cómo reaccionan los padres, madres, niños, y abuelos cuando se encuentran con este lugar?
Lucas Stoessel: Mirá, es una locura, desde los más chiquitos hasta los ancianos. Algunos nunca en su vida pudieron tocar estas cosas ni los botones. Flashean. Un día pasaron chicos de un jardín de infantes y estaban todos tocando los botones. La maestra se acercó y me dijo “están en Disneylandia, no lo pueden creer". Estuve investigando a ver si había algo parecido en algún lugar del mundo y no lo encontré.
P: Las cámaras digitales Y2K, hoy vuelven a llamar la atención de los Gen Z, ¿por qué pasa?
LC: ¡No sabía! Me imagino que hay algo romántico con sacar fotos, y que esa foto quede ahí. Como fotografiar con rollo y descubrir lo que habías fotografiado cuando lo revelabas, tenía más valor. No quiero ser moralista, pero hoy todo es tan “scrollable” y pasatista...
P: Pensando en el futuro de la tecnología y su uso, ¿qué sensaciones aparecen?
LC: Nos está tomando la vida. Las redes sociales, no en sí la tecnología. Porque además muestran vidas que no son creíbles, ficticias, y nos estamos perdiendo la posibilidad de vivir momentos hermosos, como el de la contemplación mirando el cielo. En mi caso, durante las mañanas no chequeo nada, me tomo unos mates. Esa es mi fórmula.
OBOPOP
Todo comenzó cuando Lucas Stoessel se encontró con walkmans y discmans.
Camila Alonso Suarez
P: Se han dado diversos debates sobre la inteligencia artificial en el arte, ¿cuál es el impacto?
LC: Al principio renegaba mucho, “estos robots de m…” (se ríe). Y después fue “esto está buenísimo”. Porque se está nutriendo de toda la Humanidad para hacer algo nuevo. Así que estoy medio fascinado. Aunque hay artistas que dicen que se niegan o que se refieren a los derechos de autor y la idea de que nos quita la creatividad, yo me pregunto, ¿qué es tuyo? Yo me puedo inspirar en una obra del gran maestro Van Gogh y hacer algo con el estilo, sin hacer exactamente lo mismo. Sin embargo, si con eso le doy uso comercial, quizás ya es otro tema. Pero a nivel de inspiración, no es un problema. Imaginate que el día de mañana alguien pone en la casa unos casetes y yo le pido que no lo haga porque es mío, que me tenga que pedir permiso.
P: ¿Cómo ves al sistema capitalista?
LC: Hay que volver más al ser. El capitalismo no tiene sentido, porque lo único que vale en ese sistema es la plata y el intercambio de cosas. Vivir sólo para hacer plata todo el tiempo, ambicionando tener más y más, cuando en realidad cuanto más queremos tener menos somos.
OBOPOP
Para conocer el lugar hay que acercarse al barrio de Saavedra.
Camila Alonso Suarez
Nota al pie
OBOPOP son las siglas de Objeto de Botonera Obsoleta con Perillas O Palancas. Todos los dispositivos se encuentran en desuso, y aún así algunos de ellos fueron robados. A pesar de esto, el lugar no para de crecer, y pronto tendrá un mural de Diego Maradona que Lucas Stoessel ya diagramó en su mente. Si querés conocer el lugar es cuestión de poner Obopop en Google Maps o dirigirte a Cisne 4011, en el barrio de Saavedra.