El cuidado de la piel es una preocupación creciente para muchas personas que buscan mantenerla sana, con luminosidad y libre de imperfecciones. En ese camino, abundan consejos y recomendaciones que se transmiten de boca en boca o en redes sociales, aunque no siempre estén basados en evidencia científica. Es más, seguir ciertos hábitos sin cuestionarlos puede resultar contraproducente.
Es común creer que cualquier truco que parece funcionar para otros también será efectivo para cualquiera. Sin embargo, cada piel es distinta y responde de forma particular a productos, rutinas o ingredientes activos. Por eso, es muy importante revisar ciertas creencias populares que, lejos de ayudar, pueden perjudicar la salud cutánea a largo plazo.
Algunos errores frecuentes, como guardar cosméticos en la heladera o usar vaselina para hidratar, pueden comprometer la eficacia de los productos o generar efectos indeseados. Conocer qué prácticas conviene evitar y por qué es clave para armar una rutina que traiga beneficios.