Este edificio combina arte e historia y ahora te podés hospedar y vivir una experiencia única: en qué parte de CABA está
Esta propuesta se suma a la tendencia de reutilizar construcciones históricas con fines turísticos, atrayendo tanto a visitantes del interior como a turistas extranjeros.
Los diversos sitios de Turismo porteño donde podés alojarte
El actual Cassa Lepage Art Hotel funciona en un edificio histórico del casco antiguo que fue el Pasaje Belgrano.
A lo largo del tiempo fue Casa del Obispo, residencia de familias aristocráticas y sede de instituciones clave, además de pionero del cine argentino.
Durante su restauración se hallaron más de 2.400 piezas arqueológicas, lo que derivó en la creación de un museo de sitio dentro del hotel.
El edificio conserva sectores originales visibles y suma una fuerte presencia de arte contemporáneo, incluido un mural homenaje a Gardel.
En el corazón de la Ciudad de Buenos Aires existe un edificio que logra unir pasado y presente de una manera poco común, combinando valor arquitectónico, historia cultural y una propuesta turística innovadora. Se trata de un espacio que durante años fue testigo de distintos momentos clave de la vida porteña y que hoy vuelve a cobrar protagonismo con una nueva función, pensada para el turismo desde otro lugar novedoso.
La iniciativa apunta a ofrecer una experiencia distinta: no solo alojarse, sino también recorrer, habitar y sentir un entorno cargado de identidad. Entre salones recuperados, detalles artísticos y una puesta en valor que respeta su esencia original, el edificio se presenta como una opción que mezcla hotelería con patrimonio cultural, en una de las zonas más emblemáticas de CABA.
Cómo es la experiencia que combina historia, arte y hospedaje en el corazón de Buenos Aires
-Cassa Lepage Art Hotel - Turismo
En pleno casco histórico, la zona más antigua de la Ciudad de Buenos Aires, entre calles angostas y empedradas que conservan huellas de los primeros habitantes urbanos, se esconden edificios cargados de pasado. Más allá de los conocidos túneles, uno de esos lugares es el actual Cassa Lepage Art Hotel, que antiguamente albergó al Pasaje Belgrano.
La construcción, ubicada en Bolívar 373, nació a fines del siglo XIX como un paseo comercial que ocupaba un cuarto de manzana y tenía accesos tanto por Bolívar como por Belgrano, mientras que los pisos superiores se destinaban a viviendas en alquiler. Antes de eso, el predio había sido la Casa del Obispo y luego perteneció a distintas familias de la aristocracia.
A lo largo de los años, el edificio fue escenario de múltiples capítulos de la historia porteña. En 1868 pasó a manos de Martín de Álzaga y más tarde fue heredado por Felicitas Guerrero, quien murió asesinada por uno de sus pretendientes. También allí funcionaron la primera sede del Círculo de Prensa de Buenos Aires y la histórica Cassa Lepage, pionera de la industria cinematográfica nacional, donde incluso se realizó la primera filmación de cine en el país, que registró la visita del presidente brasileño Campos Salles a Julio Argentino Roca.
Las tareas de recuperación comenzaron en 2004, cuando el inmueble estaba muy deteriorado y apenas era cuidado por una sola persona. Durante los trabajos en el subsuelo aparecieron estructuras y más de 2.400 piezas de valor arqueológico, entre ellas una ficha de dominó de hueso fechada entre 1600 y 1650 y un conjunto de pipas de fumar vinculadas a esclavos africanos, con indicios de que se fabricaban allí mismo. Estos hallazgos obligaron a modificar el proyecto original y dieron lugar a un museo de sitio dentro del hotel, donde hoy se exhibe buena parte del material encontrado.
El recorrido por el edificio permite ver sectores que conservan la estructura original, con ladrillos a la vista y pisos con superficies vidriadas que dejan observar restos como una letrina, un aljibe y antiguos sistemas de canalización de agua de lluvia. A esa dimensión histórica se suma una fuerte impronta artística: en todos los espacios se muestran obras de artistas contemporáneos argentinos. Entre ellas, se destaca un mural dedicado a Carlos Gardel, obra de Marino Santa María, ubicado en la terraza del segundo piso, donde se sirve el desayuno.
Las 22 habitaciones, distribuidas en tres categorías y con techos de más de cinco metros de altura, también integran arte en su decoración, con cuadros y bachas pintadas a mano. Otro de los grandes atractivos es el jardín nativo de la terraza del tercer piso, que forma parte del corredor de biodiversidad porteño. Con más de 80 especies de plantas de América Latina, este espacio funciona como refugio de mariposas y aves, sumando naturaleza a una experiencia que combina hotelería, historia y cultura.