El restaurante de Palermo que logra que te olvides del celular

En Humano, una cena puede convertirse en una pausa de la hiperconexión. El restaurante de Palermo propone una experiencia en la que la comida, la música y distintas instrucciones consiguen que la atención vuelva a la mesa y que conversar con quien está enfrente resulte más interesante que mirar la pantalla.

Pocas propuestas se destacan en su búsqueda por compartir como lo logra Humano; una cena que empieza a salirse de lo habitual apenas uno se sienta a la mesa. Las preguntas aparecen en distintos momentos de la comida, las canciones se incorporan al recorrido y, casi sin darse cuenta, la atención empieza a estar puesta en lo que pasa alrededor. El espacio invita a conversar, escuchar y compartir recuerdos, dejando al teléfono más y más relegado.

El restaurante funciona en el primer piso de un espacio que, desde la entrada, se aleja de la estética convencional de un restaurante. La planta baja tiene aires de living, con sillones de terciopelo, mesas bajas, libros y discos de vinilo, mientras que arriba la ambientación incorpora madera, cortinas rojas y boxes que recuerdan a los palcos de un teatro. Es un lugar pensado para quedarse y mirar alrededor, más que para entrar, comer y salir.

La propuesta gastronómica se organiza en tres momentos, pero el recorrido no está completamente definido de antemano. Cada etapa incorpora preguntas que ayudan a conocer las preferencias de quienes están sentados a la mesa y, a partir de esas respuestas, se van abriendo distintas posibilidades. Por eso, una de las particularidades de Humano es que dos personas pueden sentarse a cenar y terminar atravesando recorridos gastronómicos diferentes.

En medio de la cena aparece la música. Cada comensal elige una canción asociada a algún recuerdo y, más tarde, esa elección vuelve a la mesa para ser escuchada con auriculares. Lo interesante no es solamente escuchar una canción que eligió otro, sino descubrir qué historia aparece detrás de ella. Es ahí cuando la dinámica consigue cambiar el ritmo habitual de una cena: en lugar de mirar hacia afuera, la conversación vuelve a concentrarse en quienes comparten la mesa.

Qué pedir en Humano

La cocina acompaña esta idea con platos reconocibles que incorporan combinaciones capaces de cambiarles el perfil. Aunque acá mencionemos algunas de las preparaciones que forman parte de la carta, el recorrido de cada comensal es diferente: las respuestas a las consignas van orientando las elecciones y determinan qué platos se sugieren en cada etapa de la cena..

Entre las entradas aparecen la tortilla de papas con salsa romesco y puerros quemados, trucha curada con langostinos apanados y leche de tigre con maracuyá, escabeche de marisco y queso de cabra untable sobre tostón y burrata en oliva con compota de cebollas y escalibada de vegetales.

En cuanto alos principales, el vitel toné de bondiola con papas pelo lleva uno de los clásicos de las mesas argentinas hacia una versión diferente, mientras que el cordero braseado con vegetales de estación propone una preparación de cocción lenta y sabor intenso. También están los malfatti de kale y ricota en gratén de crema de cúrcuma y el arroz meloso con mariscos y alioli de pimentón ahumado, dos opciones que recorren perfiles diferentes dentro de la carta.

Los postres mantienen el juego de combinaciones. El crème brûlée de dulce de leche parte de un clásico, mientras que el crumble de frutas de estación con sorbet de naranja suma frescura y distintas texturas. El cremoso de chocolate y pistachos con sopa de frutos rojos completa las opciones con un contraste entre la intensidad del chocolate y la acidez de la fruta.

En planta baja, la propuesta continúa con una carta de cafetería y confitería que permite acercarse a Humano también fuera del horario de la cena. Hay croque monsieur, preparado con pan de molde, lomito, queso y bechamel de ajos asados; chipá con salmón ahumado y opciones dulces como el budín de yogur y limón con centro de ganache de frutos rojos, baño de chocolate blanco y almendras. También aparece el alfajor de nuez, con ganache de chocolate, cremoso de dulce de leche y confitura de naranja.

La barra acompaña la propuesta en ambas plantas con cócteles clásicos y de autor. Entre estos últimos, Intimidad combina ron Bacardí blanco, vermouth rosso dulce, reducción de hibiscus y miel y jugo de pomelo, mientras que Ácidos Recuerdos mezcla vodka Smirnoff, infusión de cilantro y apio, shrub de manzana verde y tónica. También hay alternativas sin alcohol y café de especialidad para completar la propuesta.

Dónde queda Humano

Humano está en Bonpland 1712, en pleno Palermo Hollywood, sobre una calle que concentra buena parte del movimiento gastronómico de la zona.

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