En tan solo 25 m2, Casa Seis recibe a sus visitantes con vinos cuidadosamente seleccionados de distintas latitudes de nuestro país para maridar con tapas y platos de autor.
Vinos cuidadosamente seleccionados de distintas latitudes de nuestro país para maridar con tapas y platos de autor.
En tan solo 25 m2, Casa Seis recibe a sus visitantes con vinos cuidadosamente seleccionados de distintas latitudes de nuestro país para maridar con tapas y platos de autor.
El empresario gastronómico Fidel Pérez Ochoa es la persona detrás de este proyecto, cuyo nombre remite a su infancia, cuando vivía en Colombia junto con su familia, más precisamente en la manzana cinco, “casa seis”. Si bien uno de los sueños de toda su vida era tener una cava de vinos, en este espacio redobló la apuesta y les otorgó el mismo protagonismo a las etiquetas y a la gastronomía para que la experiencia sea completa.
De la mano del arquitecto Marcos Popp, el local luce un diseño moderno con detalles ingeniosos, como una serie de barras de microcemento de color azul y unos estantes que van desde el piso al techo, en donde colocan las distintas botellas de vino.
Los vinos de la carta cuentan con la curaduría de la sommelier Florencia Turdera, quien los ubicó según sus características: con burbujas, blancos ligeros, blancos con cuerpo, naranjos, rosados, tintos ligeros, tintos con cuerpo medio, tintos con cuerpo y dulces tardíos.
Tienen más de cincuenta etiquetas, entre las que destacan Pequeñas Fermentaciones (50 % roussanne y 50 % marsanne), de bodega El Porvenir; Piedra Parada (70 % merlot y 30 % pinot noir), de Patagonian Wines; Rosadia (50 % pinot noir, 25 % merlot y 25 % cabernet franc), de Mendel Wines; y el Delator de Sueños (bequignol noir), una cepa desconocida proveniente del sur de Francia y elaborada en Mendoza, de la bodega Delator de Sueños.
Comandada por los chefs Julián Galende y Kenyi Heanna, la propuesta de cocina es muy acotada: solo ofrecen cinco platitos para llevar al centro de la mesa y compartir, dos principales y dos postres, todos elaborados con materias primas de primera calidad, provenientes de pequeños productores.
Para empezar, se pueden pedir las zanahorias confitadas con yogur de sésamo y furikake; la ricota quemada con hierbas, acompañada con un chutney de tomates, berenjena y garrapiñada de almendras; y el pan naam a la plancha, un pan redondo con cebolla de verdeo y miel especiada por encima.
De los principales, la recomendación es el asado de cocción larga, braseado durante cuatro horas y servido con una emulsión de salsa criolla y una ensalada de repollo colorado.
Para el momento del postre, una de las opciones imperdibles es el Casa Seis, inspirado en los desayunos que les hacía el padre a Fidel y sus hermanos cuando eran niños.
Lleva un bizcocho de coco, mousse de café, espuma de leche con jengibre, salsa de chocolate y avellanas tostadas, que da la sensación de que se mojara el bizcocho en la leche.
Está ubicado en pleno corazón del barrio porteño de Chacarita, sobre la calle Guevara al 495. Se puede visitar de martes a domingo de 18 h a 01 h.
Más información: @casaseisba