Cocinar en freidora de aire se volvió una costumbre en muchos hogares argentinos. Más allá de las papas o las milanesas, cada vez son más quienes prueban con platos que antes parecían reservados al horno tradicional. Uno de ellos es el pollo a la mostaza, una receta que combina practicidad y un resultado digno de restaurante.
En la cocina hogareña suele pasar que la mostaza, por sí sola, no siempre logra el equilibrio justo entre acidez y suavidad. Es allí donde aparecen los pequeños trucos que marcan la diferencia: un adobo bien pensado, una temperatura de cocción adecuada y ese detalle que convierte lo conocido en algo nuevo. La freidora de aire, con su función grill, aporta un plus: permite lograr una piel crocante sin exceso de aceite.
El periodista y ganador de MasterChef 2023, Rodolfo Vera Calderón, compartió su propia versión del pollo a la mostaza y sorprendió con un ingrediente inesperado que cambia la experiencia. Según explicó, la clave está en el jugo de limón, que le da frescura y realza los sabores sin opacar la intensidad de la mostaza. Un toque simple, pero poderoso.
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Cómo hacer pollo a la mostaza en la freidora de aire
Ingredientes
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1 pollo entero cortado al medio
150 g de mostaza de Dijon
1 cucharada de mostaza clásica
Jugo de limón (el ingrediente secreto)
1 cucharadita de orégano
30 cc de aceite de oliva
Sal y pimienta a gusto
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Preparación
En un bol amplio, mezclar la mostaza de Dijon con la mostaza clásica, el jugo de limón, el orégano, el aceite de oliva, la sal y la pimienta. La idea es obtener un adobo suave y cremoso, que se adhiera bien al pollo.
Colocar el pollo sobre una bandeja y cubrirlo con la mezcla, sin miedo a pasarse. Lo ideal es que la salsa llegue a cada rincón, incluso debajo de la piel y cerca del hueso. Reservar un poco de adobo para después.
Poner el pollo en la freidora de aire y seleccionar la función grill. El objetivo es alcanzar unos 85 °C internos, que aseguran una cocción completa sin que la carne pierda jugosidad. A mitad del tiempo, pincelar nuevamente con el adobo reservado: eso ayuda a formar una costra dorada y aromática.
Una vez listo, dejar reposar unos minutos antes de servir. Ese pequeño descanso permite que los jugos se asienten y que el pollo quede aún más sabroso.