Cómo congelar los tomates

Los tomates pueden congelarse en jugo, hervidos o crudos, pero para hacerlo correctamente tenés que seguir los pasos recomendados para cada uno de ellos. Si los descongelaste, no repitas el proceso.

Es habitual congelar las verduras para que no se echen a perder, extenderle la vida útil y, por lo tanto, ser consumidas días o semanas mas tarde. Es cierto que el proceso para cada una de ellas suele cambiar de acuerdo a su composición, porque hay vegetales y hortalizas que están compuestas por más agua que otras y esto modifica el proceso de congelado. Pero una de las más consumidas es el tomate y ahora podrás tomar nota para conservar este vegetal y no tener que tirarlo.

El tomate puede congelarse de diferentes maneras y no sólo en su estado natural. Puede conservarse en el freezer en jugo, hervidos o incluso crudos. Pero el paso a paso cambia para cada uno de ellos y por lo tanto, explicaremos el paso a paso para cada uno de ellos y recordá que si ya los descongelaste, no repitas el proceso.

Congelar tomates en jugo

Cortá los tomates en cuartos u octavos y luego cocinalos a fuego lento entre 5 a 10 minutos. El paso siguiente será pasarlos por una tamiz y si lo deseas, podés agregar una cucharadita de sal cada 4 tazas de jugo.

Congelar tomates hervidos

Lavá los tomates con abundante agua y luego ponelos a hervir en una olla con agua. Tendrás que sumergir de a 2 o 3 tomates al mismo tiempo y luego de 30 segundos -cuando la piel comience a aflojar-, retirarlos con una cuchara. Rápidamente tendrás que sumergirlos en agua fría para cortar el hervor y que no se sigan cocinando.

Retirá la piel y, puedes o no, cortarlos en mitades o cuartos para congelarlos. Una vez que los tengas listos, guardalos en una bolsa para congelar o un recipiente plástico.

Congelar tomates crudos

Sumergí los tomates en agua hirviendo por unos 30 a 60 segundos para despegar la piel. Retirala, cortá el corazón y podrás congelarlos en trozos o enteros.

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