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Adiós a la silla tradicional: la nueva tendencia que mejora la postura

Un diseño nacido en el norte del continente propone otra forma de sentarse, con foco en alivio lumbar y movimiento corporal.

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  • La silla tradicional comienza a ceder terreno frente a una nueva tendencia en diseño ergonómico que propone otra forma de sentarse y pone el foco en la mejora de la postura corporal. Lejos de tratarse de un cambio superficial, el reemplazo del asiento clásico responde a una preocupación creciente por el bienestar físico en jornadas prolongadas de trabajo frente al escritorio.

    El origen de esta propuesta se encuentra en Europa, donde desde hace décadas se exploran alternativas al asiento convencional. En ese recorrido, el norte del continente se consolidó como un laboratorio de ideas orientadas a replantear la relación entre cuerpo, trabajo y descanso, con especial atención en la zona lumbar y en la alineación corporal durante largas horas de actividad sedentaria.

    El interés creciente por este diseño se explica por un punto central: la posibilidad de abandonar posiciones rígidas y promover una postura más activa al estar sentado. En un contexto marcado por el aumento del tiempo frente a pantallas, vuelve a cobrar relevancia la discusión sobre cómo se distribuye el peso del cuerpo y qué grupos musculares participan de forma sostenida.

    El diseño sin respaldo apunta a una mejor salud de la columna durante largas jornadas.

    Cómo es la tendencia que reemplaza la silla tradicional

    La alternativa que impulsa este cambio es la silla de rodillas, un diseño creado en 1979 por el diseñador noruego Hans Christian Mengshoel. El modelo original, conocido como Balans, marcó un quiebre en el mobiliario de oficina al proponer una estructura sin respaldo y con apoyos frontales para las piernas.

    A diferencia de los asientos comunes, este formato reparte el peso corporal entre los glúteos y las espinillas. Esa distribución genera una apertura mayor del ángulo de la cadera, lo que contribuye a disminuir la presión en la zona baja de la espalda y favorece una alineación más natural de la columna. El cuerpo, al no contar con un respaldo, mantiene una participación activa para sostener la posición.

    El uso correcto implica un apoyo inicial en el asiento principal y luego la colocación de las rodillas sobre las almohadillas delanteras. De este modo, la carga se reparte de manera equilibrada entre el tronco y las piernas, evitando concentrarla en un solo punto. Los especialistas subrayan que esta dinámica promueve una mayor activación del core y reduce la rigidez asociada a posiciones estáticas prolongadas.

    La tendencia ergonómica busca mejorar la salud postural y reducir dolores lumbares.

    Entre los beneficios más señalados se destacan la disminución de la presión lumbar y la mejora en la percepción corporal durante la jornada laboral. Sin embargo, no se trata de una solución pensada para un uso ininterrumpido. Por esa razón, se aconseja alternar este diseño con otros formatos, como asientos convencionales o escritorios de pie, para mantener el movimiento y prevenir sobrecargas en las rodillas.

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