Tres proyecciones fundamentales del Presupuesto: crecimiento, inflación y dólar.
"Siempre son todas predicciones. Intentan poner el mejor número posible, entiendo yo, no están intentando tergiversar la realidad. Siempre lucen optimistas. Lucen optimista el crecimiento y la nominalidad, o sea por debajo de la inflación, por encima el crecimiento, es lo que parece que está”, señaló a C5N Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo.
En un primer análisis, para el economista y docente de la UBA Guido Lapa, “los supuestos macroeconómicos y los objetivos que se plantea el Gobierno en el Presupuesto son totalmente ficticios, igual que pasó en el único presupuesto aprobado que tiene esta gestión, que es el vigente, en donde claramente no se han cumplido los objetivos ni de actividad, ni de inflación”.
"Las proyecciones de inflación y tipo de cambio resultan razonables, aunque observamos un mayor optimismo en la estimación de crecimiento", agregó inicialmente Diego Piccardo economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso.
El crecimiento del PBI, bajo la lupa
El economista y director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), Andrés Asiain, explicó que "en términos generales uno puede decir que es un presupuesto optimista. La previsión de crecimiento del 4% es bastante elevada. Uno piensa que la economía viene desacelerándose y si no hay cambios previsibles en la política macroeconómica, difícilmente haya un repunte para un crecimiento del 4% el año que viene. O sea, veo como una meta poco realista ese crecimiento".
La poca expectativa del cumplimiento de la meta también fue planteada por Lapa. “El crecimiento del PBI estimado es ficcionado porque sabemos que con el nivel actual de tipo de cambio, con la política de ingresos a la baja que tiene el Gobierno para los trabajadores, jubilados, sectores populares y tenemos en la propia presentación del Presupuesto un Gobierno que se jacta de haber despedido 70.000 trabajadores del sector público, es imposible que la actividad se dinamice, es imposible que el consumo crezca".
Además redobla su teoría al sentenciar que "muy lejos de las estimaciones que hace el Presupuesto, yo me animo a arriesgar que estamos ingresando y que durante 2027 eso se va a ratificar en un escenario claramente recesivo de la economía argentina".
Desde la Fundación Libertad y Progreso también se plantean las dudas respecto al tema. "Nuestra principal diferencia está en la proyección de crecimiento. Una expansión del PBI del 4% luce optimista para un año electoral, en el que la incertidumbre podría condicionar las decisiones de consumo e inversión", argumentó Piccardo.
"Ante dudas sobre la evolución de sus ingresos y de su poder adquisitivo, los hogares tienden a actuar con mayor cautela, postergar gastos y, cuando cuentan con margen, aumentar el ahorro precautorio. Del mismo modo, las empresas pueden demorar proyectos de inversión hasta tener mayor claridad sobre la continuidad del rumbo económico. Por estas razones, proyectamos un crecimiento cercano al 2,5%" sostuvo.
Por su parte, Menescaldi planteó: “El crecimiento te da mucho crecimiento de lo tributario y esa es la duda que tengo, no si realmente va a existir o no eso, y si no va a tener que implicar después tener un ajuste adicional del gasto eventualmente. Me parece que por ese lado es lo más complicado, el financiamiento y el gasto”.
Qué puede pasar con la inflación
El Índice de Precios al Consumidor, fijado por el Gobierno en torno al 18% anual parece ser el escenario más optimista del Presupuesto 2027. "Vemos que es una inflación que va por ahí hasta repuntar un poquito en el marco del otro presupuesto optimista, con ciertas presiones cambiarias que va a haber típicas de de un año electoral donde puede haber acontecimientos de todo tipo", expuso Asiain a C5N.
Sobre los posibles hechos ejemplificó "presiones internacionales en los precios por el conflicto, que si bien nos viene bien en términos de términos de intercambio, genera presiones inflacionarias", o el impacto que puedan tener cuestiones como el resultado de las elecciones en Estados Unidos sobre el respaldo externo del Gobierno y las presiones cambiarias.
La baja de la inflación, el principal activo del Gobierno para mostrar de cara al 2027.
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En voz de Piccardo, "alcanzar el 18% anual de inflación implica una suba mensual promedio de aproximadamente el 1,4%. No parece un escenario descabellado". "En agosto la inflación fue del 1,7% y es posible que antes de fin de año se registren valores inferiores. Nuestra proyección se ubica algo por encima de la oficial, en torno al 21% anual, equivalente a una inflación mensual promedio del 1,6%".
La marcha del dólar
El economista Guido Lapa remarcó un escenario "ficcionado" en torno a la cotización estimada por el Gobierno respecto a la divisa estadounidense y planteó la existencia de "volatilidad" debido a "la dolarización de las carteras, por la dolarización como refugio de muchísimos argentinos que bueno, estamos lamentablemente acostumbrados a que los años electorales sean muchísimo más turbulentos".
"El Gobierno lo sabe y, sin embargo, plantea una devaluación del 15% a lo largo de todo el año, punta a punta, cuando viene sosteniendo un tipo de cambio notablemente atrasado para tratar de, a partir de eso y del congelamiento salarial o el aumento de los salarios por debajo de la inflación, conseguir una desinflación que viene siendo muy pero muy costosa en términos de actividad, en términos de empleo y en términos de salario", completó sobre el tema.
En un contrapunto discursivo, desde la Fundación Libertad y Progreso, señalaron a C5N que "respecto al tipo de cambio, nuestra estimación es similar a la del Gobierno, por lo que consideramos que el nivel previsto es alcanzable".
El dólar viene atravesando un 2026 con cierta estabilidad cambiaria.
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Pese a eso, aclaran que "si bien las elecciones podrían generar episodios de volatilidad cambiaria, el Gobierno viene fortaleciendo su capacidad de respuesta: la acumulación de reservas continúa en un período de menor oferta estacional de divisas que el segundo trimestre, mientras que la reducción de la posición vendida en futuros amplía el margen de intervención de cara al próximo año".
Sin poner el foco detallado sobre el dólar, Menescaldi sostuvo nivel general que "dentro de lo que está poniendo el Gobierno parece algo que es razonable, moderado y obviamente dentro de lo que puede poner para generar expectativas, porque en parte de la función de estos números es generar expectativas hacia adelante”.
El rol de las elecciones presidenciales en 2027
“En el año electoral indudablemente esto va a tener un impacto. Yo creo que va a ser la profundización de lo que venimos viendo: un Gobierno cuya imagen está cada vez más deteriorada, que, a pesar de haber contado con un changüí muy grande por haber asumido con una pesada herencia, con una inflación de 200% y demás, es un Gobierno que ha dilapidado esa esperanza que que los argentinos en un determinado momento colocaron", sostuvo Lapa sobre los comicios electorales nacionales.
Frente a este escenario, el economista vislumbra "un Gobierno muy poco pragmático, muy dogmático y que va a tratar de llegar a la elección con su único caballito de batalla presente, que es el de la baja de la inflación, y por eso está dispuesto a ahogar todavía más la actividad, todavía más el salario, porque sabe que lo único que va a tener para mostrar en el año electoral es la caída de la inflación respecto de lo que dejó el gobierno anterior”.
Desde EcoGo, Menescaldi habla de un escenario "volátil" donde "el año que viene, la parte final va a depender de lo que resulte de la elección. Nosotros tenemos un escenario con mucha volatilidad, lamentablemente".
Al momento de analizar la variable de crecimiento, Piccardi trae también a la mesa el rol de los comicios nacionales. "Si se consolida la expectativa de una reelección del oficialismo y de continuidad de las reformas, la incertidumbre podría moderarse y la economía crecer por encima de nuestra estimación", completó el economista.