Otra fábrica que cierra en Argentina: La Paila baja sus persianas tras 30 años de historia

La tradicional empresa familiar de alfajores y dulces regionales, con epicentro en Córdoba, anunció el cese definitivo de actividades para fines de febrero. Uno de los motivos esbozados en el comunicado fue "la difícil e inestable realidad económica".

La icónica fábrica cordobesa de dulces La Paila anunció el cierre definitivo de su empresa, tras más de 30 años de historia, en medio de la crisis económica que golpea a la producción nacional: "Nos vemos obligados a dar un paso al costado", expresaron sus dueños en un comunicado oficial.

La empresa familiar, conocida por sus característicos alfajores regionales, colaciones y dulces en paila de cobre, detalló los motivos del cese de actividades definitivo para fines de febrero: "Frente al complejo panorama que atraviesa la economía de nuestro país y los constantes cambios que dificultan enormemente poder trabajar con un horizonte claro, hemos tomado la difícil decisión de cerrar esta hermosa empresa que comenzó hace 30 años", aseguraron.

la paila
La familia propietaria comunicó la decisión a través de sus redes oficiales.

La familia propietaria comunicó la decisión a través de sus redes oficiales.

En medio de una reforma laboral en detrimento de los puestos de trabajo registrados y ante una ola de cierres de Pymes y empresas de gran escala, La Paila no fue la excepción y bajará sus persianas el 28 de febrero próximo. "Hoy nos vemos obligados a dar un paso al costado. La difícil e inestable realidad económica que vivimos en Argentina, especialmente para quienes emprenden y producen, hace cada vez más difícil sostener un proyecto en el tiempo", señalaron.

Según la familia propietaria, la decisión no responde a conflictos internos ni a problemas de gestión, sino a un desarrollo de la economía que tornó inviable sostener el proyecto con los estándares de calidad que definieron a la marca durante tres décadas. Aunque también dejaron la puerta abierta a la posibilidad de vender la marca para que otro emprendedor pueda continuar con la historia de La Paila.

"Nos despedimos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pero también con la tranquilidad y el orgullo de haberlo dado todo. Ojalá que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes trabajan y apuestan por este país", concluyeron.

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