Un comunicado pegado en la puerta de la planta de Fate en San Fernando anunció el cese inmediato de actividades y dejó a 920 trabajadores en la calle. Los operarios se enteraron de la decisión cuando llegaron a cumplir su jornada y encontraron el texto impreso que formalizaba el cierre.
En el escrito, la empresa informó que “a partir del día de la fecha Fate cesa la actividad en su planta industrial de San Fernando, provincia de Buenos Aires” y argumentó que “los cambios de las condiciones de mercado” obligan a encarar una nueva etapa desde “un enfoque diferente”.
Tras repasar sus “ochenta años” de trayectoria industrial, la firma sostuvo que, pese a haber realizado “los mayores esfuerzos posibles para evitarlo”, se veía obligada a extinguir los contratos de trabajo. También aseguró que las indemnizaciones y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal.
La sorpresa derivó rápidamente en tensión. Tanto en el interior como en los accesos a la planta se desplegó una fuerte presencia policial para evitar incidentes ante la bronca de los trabajadores, que permanecían en las inmediaciones intentando obtener precisiones sobre su situación laboral.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino responsabilizaron al Gobierno nacional por el desenlace. Señalaron que la apertura indiscriminada de importaciones impactó de lleno en la industria del neumático y dejó a la producción local en una situación crítica. Según el gremio, el cierre es la consecuencia directa de una política que favorece el ingreso de cubiertas del exterior en detrimento de la fabricación nacional.
El comunicado, breve y formal, fue el único canal elegido por la empresa para oficializar una decisión que deja a casi un millar de familias sin sustento y abre un nuevo foco de conflicto en el sector industrial.
El sindicato del neumático responsabilizó al Gobierno por la apertura indiscriminada de importaciones
El cierre intempestivo de la planta de Fate en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, dejó a 920 trabajadores en la calle y abrió un nuevo frente de conflicto sindical. Miguel Ricciardulli, integrante del sindicato del neumático, calificó la decisión como “un acto desleal y antisindical” y aseguró que la medida tomó por sorpresa incluso al personal jerárquico.
“Nos habían dicho que no habían mandado telegramas y que la función iba a arrancar normalmente. Hoy ingresaban compañeros que volvían de los 21 días de vacaciones”, explicó. Sin embargo, cuando los empleados llegaron este miércoles a la mañana, se encontraron con un cartel en la puerta que informaba el cierre de las instalaciones y la puesta a disposición de las indemnizaciones en los plazos legales.
Ricciardulli sostuvo que la empresa argumentó que no puede subsistir por la situación derivada de las importaciones. “No tiene sentido que una planta de esta magnitud cierre de esta manera. Si hay responsables, es el Gobierno, que abrió indiscriminadamente las importaciones”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la producción cayó de 350 mil neumáticos mensuales a 150 mil en los últimos meses.
El dirigente también contó que un grupo de 15 trabajadores permanece dentro de la planta reclamando la continuidad laboral y que hay un fuerte operativo policial en el lugar. “Detuvieron a nuestro secretario general, Alejandro Crespo. Hay infantería y un montón de policías dentro de la fábrica”, señaló.
“Fate es la única fábrica nacional que produce neumáticos, tiene casi 80 años. Sin embargo, el Gobierno abrió el ingreso de neumáticos chinos sin los controles que deberían tener”, concluyó Ricciardulli, en medio de un conflicto que escala y suma tensión a un sector golpeado por la caída de la actividad industrial.