Luis Caputo anticipó que la inflación de enero rondará el 2,5%

El ministro de Economía aseguró que el Índice de Precios al Consumidor se mantendrá similar a los valores de los últimos meses y subrayó que están "haciendo todo para que la inflación converja a valores internacionales". Además, descartó que, en agosto, el IPC tienda a 0%, como había predicho Javier Milei.

El ministro de Economía, Luis Caputo, estimó que la inflación de enero se ubicará “en torno al 2,5%” y consideró que no será significativamente más baja que la de diciembre. “No creo que enero sea mucho más bajo que diciembre, seguramente esté en torno al 2,5, no sé los números”, afirmó, y remarcó que el objetivo del Gobierno es consolidar un proceso de desinflación sostenido.

En ese sentido, señaló que el Ejecutivo está enfocado en lograr que la inflación “converja a los valores internacionales” y explicó que los picos inflacionarios registrados durante 2025 estuvieron asociados a un fuerte deterioro en la demanda de dinero. Además descartó que, en agosto, el IPC comience con 0%, como había predicho Javier Milei. “En mayo-junio del año pasado tuvimos un nuevo escalón inflacionario producto de esta caída en la demanda de dinero. La gente se asustó y se sacaba los pesos de encima”, afirmó en diálogo con Radio Mitre.

Caputo insistió en que la inflación es “un fenómeno monetario” y que puede explicarse por un aumento de la oferta de dinero, una caída en la demanda o una combinación de ambos factores. Si bien reconoció que los efectos de episodios como los de 2025 no se revierten de inmediato, se mostró optimista respecto del rumbo económico. “No tengo ninguna duda de que la inflación va a tender a bajar. El 2026 va a ser un año de crecimiento, menor inflación y menores impuestos”, afirmó.

El ministro sostuvo además que el Gobierno es consciente del impacto social del ajuste. “Siempre dijimos que no es un proceso fácil, pero también que este es el camino correcto. El otro te lleva al desastre que heredamos”, señaló. Además, defendió la recomposición de precios relativos y aseguró que los subsidios continúan focalizados en los sectores que los necesitan. “Antes se subsidiaba a los grandes contribuyentes; eso se terminó. Los que lo necesitan siguen con subsidios”, subrayó.

En otro tramo de sus declaraciones, Caputo se refirió al estado de la infraestructura vial y afirmó que el Gobierno recibió las rutas “en condiciones pésimas”. Según detalló, ya se licitaron los corredores de las rutas 12 y 14, se avanzó con una segunda etapa y en los próximos cuatro meses estarán licitados los 9.000 kilómetros de corredores viales por donde circula el 80% del transporte del país.

Por último, abordó el tratamiento de la reforma laboral, especialmente en materia impositiva, y reconoció que el debate se encuentra trabado por la resistencia de los gobernadores a reducir el impuesto a las ganancias. “Creo que va a terminar pasando, pero está trabado”, admitió. Explicó que la baja comenzaría a regir en 2026 y tendría impacto fiscal en 2027, con un costo que estimó en alrededor de 1,5 billones de pesos.

Caputo planteó que la reducción de impuestos es clave para mejorar la competitividad y atraer inversiones. “El modelo viejo de salario miserable en dólares y tipo de cambio alto no sirve. Argentina tiene que bajar impuestos”, afirmó, y cuestionó la elevada carga impositiva sobre las exportaciones industriales, en particular frente a países competidores como Brasil.

Luis Caputo: “Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo”

El ministro también cuestionó con dureza al sector textil y defendió la apertura comercial al sostener que los altos precios de la indumentaria en el mercado local son consecuencia de un esquema de protección prolongado.

Caputo afirmó que nunca adquirió ropa en el país debido a su costo y señaló que el modelo vigente durante décadas terminó trasladando precios elevados al conjunto de la población. Según expresó, el sistema benefició a un grupo reducido de empresarios mientras obligó a los consumidores a pagar valores muy superiores a los internacionales.

Sus declaraciones se produjeron en un contexto de fuerte deterioro de la industria, marcado por caída del empleo, altos niveles de capacidad ociosa y un incremento de las importaciones que desplazan producción nacional.

“El sector textil fue protegido durante muchísimos años. Se habla de unas 50.000 familias que dependen de esta actividad, pero al mismo tiempo hay 47 millones de argentinos que pagaron la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo”, sostuvo el funcionario, al señalar que ese impacto recayó principalmente sobre los sectores de menores ingresos.

Caputo también planteó que la eliminación de sobreprecios permitiría liberar recursos para otros consumos y actividades productivas. En ese sentido, consideró que el desafío para la industria local será competir en calidad y diseño, en lugar de sostenerse mediante barreras a la competencia externa.

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