La venta de indumentaria registró una caída del 7% durante el segundo bimestre

El relevamiento sectorial de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria expuso que más de la mitad de las firmas posee mercadería acumulada sin vender. La falta de demanda en el mercado interno consolidó una racha de seis períodos consecutivos a la baja.

La venta de ropa cayó un 7% en Argentina durante el segundo bimestre del año respecto del mismo período de 2025, según informó la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) a través de su encuesta sectorial de marzo y abril. El informe técnico expuso la persistente debilidad de la actividad textil, la cual acumuló 26 períodos con saldo negativo sobre los últimos 28 relevamientos.

La falta de consumo consolidó el principal obstáculo para el desarrollo de los fabricantes locales. El 81% de las firmas participantes señaló a la escasez de demanda como la dificultad central de su negocio, una preocupación que superó ampliamente a los habituales problemas de financiamiento o al aumento sostenido de los costos operativos.

La contracción del mercado interno limitó de forma severa la capacidad de fijación de precios en los comercios. Nueve de cada diez empresas manifestaron la imposibilidad de trasladar siquiera la mitad de los incrementos salariales a los valores de venta al público, lo cual generó un fuerte achicamiento en los márgenes de ganancia.

Esta combinación de factores comerciales derivó en un acopio forzoso de mercadería en los depósitos. El 52% de los empresarios del rubro declaró una existencia de stock excesivo, una cifra que duplicó el registro de igual lapso del año anterior, cuando el excedente afectaba solamente al 24% de las compañías.

Las complicaciones operativas también impactaron de manera directa sobre la cadena de pagos del sector. El porcentaje de compañías con retrasos frecuentes en sus cobros escaló al 29%, lo cual implicó una suba de 15 puntos porcentuales en comparación con el bimestre previo, mientras que solo una de cada cuatro firmas declaró regularidad absoluta.

La crisis textil repercutió finalmente en el mercado de trabajo mediante diversas medidas de ajuste en las plantillas de personal. Las empresas aplicaron estrategias de reducción donde las renuncias no reemplazadas constituyeron el 30% de los casos, acompañadas por un 20% de despidos directos.