El Banco Central (BCRA) completó su segunda jornada consecutiva sin comprar dólares en el mercado oficial de cambios y comenzó el mes de noviembre sin poder incorporar divisas a sus arcas. De esta manera, la autoridad monetaria sumó cinco ruedas sin adquisiciones en las últimas siete jornadas, marcando un cambio de tendencia respecto a octubre, mes en el que había acumulado compras por u$s1.395 millones.
Pese a que el volumen negociado en el segmento de contado subió a u$s472,3 millones, la mayor demanda privada por cobertura redujo la oferta disponible e impidió que el Central absorba dólares en la plaza mayorista. Con este desempeño, las compras netas acumuladas en el año se mantienen en u$s15.963 millones.
En paralelo a la inactividad compradora del Central, las reservas internacionales brutas sufrieron una baja diaria de u$s148 millones, finalizando la rueda en u$s50.293 millones. Pese al retroceso, el stock de activos se mantuvo por encima del umbral de los u$s50.000 millones. La contracción del día respondió principalmente a factores de valuación externos: el oro retrocedió 1%, generando un impacto negativo directo estimado en u$s75 millones sobre las tenencias oficiales. A esto se sumó la depreciación del yuan (-0,34%) y del yen (-0,57%) frente al dólar estadounidense, que opacó las leves apreciaciones registradas por el euro y la libra.
La falta de intervención compradora coincidió con un nuevo incremento en la cotización de la divisa en el mercado oficial. El dólar mayorista avanzó $5,50 y cerró a $1.551, alcanzando un nuevo máximo histórico nominal. El billete operó con firmeza compradora desde el inicio de la sesión, alcanzando un pico de $1.552 impulsado por la demanda de cobertura para importaciones y obligaciones. De esta forma, el tipo de cambio acumula un incremento de $17 en las dos primeras ruedas del mes, aunque aún permanece alejado del límite superior de la banda cambiaria, ubicado en $1.879,97.
La atención de los operadores y analistas económicos se centra ahora en si el Banco Central podrá retomar la racha compradora durante las próximas semanas sin generar presiones adicionales en la plaza cambiaria. De cara al último bimestre del año, el mercado prevé un mayor ingreso de divisas derivado de las exportaciones de la cosecha de trigo, mayores liquidaciones del sector energético y desembolsos de financiamiento corporativo. No obstante, estos flujos ofertantes deberán convivir con los requerimientos de cobertura privada y los compromisos de deuda del Tesoro.