Las acciones argentinas sufrieron un fuerte revés este martes 11 de agosto, con bajas generalizadas en la Bolsa porteña y Wall Street, mientras los inversores concentran su atención en la licitación del Tesoro prevista para este miércoles, clave para determinar las condiciones financieras de corto plazo y el apetito por deuda local.
El S&P Merval cayó 3,9% hasta 3.001.509,79 puntos, con Telecom (-3,5%), BBVA (-3,4%) y Banco Macro (-3,4%) entre las principales bajas. En Nueva York, Telecom encabezó los retrocesos con 7,4%, mientras Transportadora de Gas del Sur y Edenor perdieron 5,5% cada una.
La excepción fue Metrogas, que subió 11,7% después de que Edenor adquiriera la participación de YPF en la distribuidora por u$s780 millones, operación que también contempló Metroenergía. En paralelo, la tensión internacional impulsó al petróleo más de 5%, hasta u$s88,25, tras el cierre de negociaciones entre Trump e Irán.
El riesgo país aumentó 0,4% y alcanzó los 467 puntos básicos, aunque los bonos soberanos exhibieron leves avances: el Global 2030 ganó 0,6%, mientras los títulos con vencimiento en 2038 y 2041 subieron 0,4%. La atención ahora queda concentrada en la estrategia que adoptará Luis Caputo ante los próximos vencimientos.
La licitación del Tesoro quedó bajo la lupa
El Gobierno buscará captar $4,5 billones en la licitación de este miércoles, una operación considerada relevante para evaluar el respaldo de los inversores. La última colocación consiguió un rollover elevado, aunque dejó como resultado condiciones más exigentes, por lo que ahora el mercado seguirá de cerca las tasas ofrecidas.
"Será importante observar cuánto dinero logra captar y a qué tasas", advirtió la economista Elena Alonso, quien señaló que los instrumentos ofrecidos serán principalmente de corto plazo. La operación también permitirá conocer hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a modificar su estrategia frente a las actuales restricciones financieras.
Desde Max Capital señalaron que las ventas de instrumentos dollar-linked y las menores compras del Banco Central permiten ganar tiempo, aunque consideraron insuficiente esa estrategia para quitar presión sobre el peso. En ese escenario, sostuvieron que eventualmente podrían ser necesarias tasas más altas en el tramo corto y una moneda más débil.
La discusión también alcanza al sistema financiero, donde las tasas elevadas aparecen vinculadas con la morosidad y el menor acceso al crédito. Una alternativa que gana espacio consiste en que Caputo reduzca la absorción de pesos ante los vencimientos, mientras otros especialistas plantean flexibilizar los encajes para ampliar los fondos disponibles para préstamos.