Alerta por el endeudamiento de las familias: la deuda acumulada por los hogares asciende a $73,8 billones

Según la consultora Focus Market, los hogares argentinos acumulan una deuda total de $73,8 billones. Ante la pérdida de poder adquisitivo y el costo de vida, crecen los impagos en tarjetas y créditos, al tiempo que se disparan las estrategias informales como dejar de pagar impuestos o pedir auxilio a familiares.

El bolsillo de las familias argentinas no da tregua y la necesidad de financiamiento para cubrir los gastos cotidianos alcanzó niveles alarmantes: la deuda acumulada por los hogares del país asciende a $73,8 billones, distribuida entre $66,48 billones dentro del circuito bancario y $7,36 billones en financiamiento no bancario. Aunque el porcentaje general de familias que recurre al crédito registró un leve descenso respecto a comienzos de año, quienes permanecen endeudados en el sistema formal enfrentan compromisos económicos significativamente más abultados.

Según un informe elaborado por la consultora Focus Market, la brecha en los montos involucrados evidencia una marcada concentración del endeudamiento bancario. La deuda promedio por hogar endeudado con entidades financieras trepó a $13.380.294, una cifra que duplica los $5.702.809 registrados a principios de 2026 y que equivale a 6,88 salarios promedio del sector privado registrado (RIPTE). A modo de comparación, en 2023 este promedio era de $377.664 y representaba apenas 1,43 salarios. De esta manera, cerca de 4,97 millones de hogares -el 48,68% del total nacional- sostienen obligaciones que comprometen de forma inédita sus ingresos mensuales.

A la par del aumento en los montos, la capacidad de pago de los hogares se deterioró aceleradamente. El ratio de irregularidad en las financiaciones familiares se quintuplicó en dieciocho meses, al pasar del 2,7% en enero de 2025 al 12,9% en julio de 2026. El impacto es especialmente severo en los préstamos personales, donde la tasa de morosidad trepó al 16,7% -lo que implica que más de uno de cada seis pesos prestados está en mora-, y en las tarjetas de crédito, que alcanzaron un 12,8% de atraso. En tanto, la categoría "otros préstamos", asociada a productos informales dentro del sistema, registró un salto crítico de mora del 10,7% al 39,8%.

Frente al acorralamiento presupuestario, el circuito informal se consolidó como la principal vía de auxilio para mantener la liquidez del día a día. Un 56% de los hogares (5,71 millones de familias) mantiene deudas no bancarias por un promedio de $1.288.161. Dentro de este mapa de financiamiento paralelo, el 46,4% corresponde a préstamos personales fuera de los bancos, mientras que los préstamos de familiares o amigos representan el 18,6% y el no pago de impuestos y servicios alcanza el 17,6%. En palabras del analista Damián Di Pace, recurrir a estos mecanismos evidencia una clara restricción de ingresos para cubrir las necesidades más inmediatas.

Por otro lado, el mercado de crédito de las plataformas fintech experimentó un fuerte crecimiento como puerta de acceso al sistema. Los usuarios con créditos fintech pasaron de menos de 500.000 antes de la pandemia a más de 10 millones de personas, de las cuales 3,8 millones no cuentan con ninguna cobertura bancaria tradicional. Sin embargo, este fenómeno no logró desplazar la deuda informal ni frenar el deterioro financiero general. Sin un repunte sostenido de los salarios reales y en medio de la constante presión del costo de vida, el panorama proyecta una mayor heterogeneidad social y un riesgo creciente de exclusión financiera para las familias endeudadas.