Advierten que la recesión es el motor de la desinflación que celebra el Gobierno

La consultora Epyca vinculó la desaceleración de la suba de los precios con el debilitamiento de la demanda y señaló retrocesos en la industria y la construcción, entre otros sectores, además de menores expectativas para el PBI.

La recesión es el principal motor de la desinflación que celebra el Gobierno, según un informe de una consultora privada publicado este jueves, que vinculó la baja de los precios con el debilitamiento de la demanda y la caída de la actividad industrial y advirtió por el menor ritmo de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) previsto para los próximos años.

El documento compartido por Epyca recordó que durante abril de este año el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que la Argentina atravesaría "los mejores dieciocho meses de su historia", durante el evento empresarial AmCham Summit. Frente a esa expectativa, el análisis señaló que la evolución reciente de la actividad muestra dificultades para alcanzar el ritmo necesario para sostener esa perspectiva.

Una de las principales señales aparece en las previsiones del mercado. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondiente a agosto ubicó en 2,1% la expectativa de crecimiento del PBI para 2026, cuatro décimas por debajo del cálculo previo y 1,1 puntos porcentuales menos que la estimación realizada en enero.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del (BCRA). Informe del 11 de septiembre de 2026.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del (BCRA). Informe del 11 de septiembre de 2026.

Las proyecciones para los próximos años también fueron revisadas a la baja:

  • 2026: 2,1% de crecimiento, frente al 3,2% que se esperaba en enero.
  • 2027: 2,7%, cinco décimas menos que la estimación de comienzos de año.
  • 2028: 3%, una décima por debajo de la previsión de enero.

Los datos oficiales sobre actividad acompañan el cambio en las expectativas. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio mostró una mejora interanual del 2,7%, pero el acumulado del primer semestre llegó al 1,9%, mientras que la serie desestacionalizada tuvo un comportamiento irregular durante el segundo trimestre, con una fuerte suba en marzo, seguida por retrocesos en abril y mayo.

La industria y la construcción muestran el freno

La producción industrial manufacturera registró en julio una caída del 4,9% interanual y del 5% frente a junio en la serie desestacionalizada. Además, todas las categorías relevadas tuvieron variaciones mensuales negativas, con bajas particularmente marcadas en muebles, productos de metal, maquinaria y equipo, automotores y otros equipos.

El deterioro también aparece al observar la comparación interanual: mientras Madera, papel, edición e impresión fue el único segmento con una mejora, con un avance del 7,1%, otros tres sectores registraron caídas de dos dígitos, entre ellos equipos e instrumentos, productos de metal y el complejo textil, de prendas de vestir, cuero y calzado.

La construcción tuvo una involución similar durante julio. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró un retroceso interanual del 4,5% y una baja desestacionalizada del 4,6%, mientras algunos insumos asociados a la actividad mostraron contracciones todavía mayores, como el cemento portland, que cayó 8,1%, y el hormigón elaborado, con una baja del 9,5%.

La minería presentó un panorama diferente en términos acumulados, con una mejora del 7,7% durante los primeros siete meses del año, aunque registró una baja intermensual del 0,9% en julio. El informe también marcó retrocesos en actividades vinculadas con sectores extractivos, como los servicios de apoyo al petróleo y gas y los minerales no metalíferos.

La inflación y el rol de la demanda

El eje principal del análisis es la evolución de los precios. Epyca destaca que la inflación mensual se mantuvo durante los últimos 23 meses dentro de un rango de entre 1,5% y 3,7%, con un promedio del 2,4%, mientras que el registro interanual de agosto fue del 33,5%, por encima del promedio del 32,5% correspondiente a los doce meses anteriores.

A partir de esos datos, el informe plantea que la menor inflación no debería analizarse de manera aislada de lo que ocurre con la actividad. La hipótesis central es que el debilitamiento de la demanda agregada estaría limitando los aumentos de precios, al mismo tiempo que la actividad industrial y de la construcción pierden volumen de producción y, además, son sectores intensivos en materia de empleo.

El documento identifica tres mecanismos que fueron utilizados como anclas dentro del esquema de estabilización: el tipo de cambio real, los salarios y el gasto público. Según Epyca, el margen de esas herramientas para seguir conteniendo los precios sin afectar el nivel de demanda se habría reducido, mientras la actividad comenzó a asumir un papel más relevante.

Evolución de la inflación acumulada interanual. Informe del 11 de septiembre de 2026.

Evolución de la inflación acumulada interanual. Informe del 11 de septiembre de 2026.

La recesión como ancla de la desinflación

En ese marco aparece el concepto central del estudio: la recesión como nueva ancla de la desinflación. La consultora sostiene que la coincidencia entre la pérdida de actividad y la moderación de los precios obliga a evaluar si la estabilidad conseguida puede mantenerse junto con una recuperación económica o si ambos objetivos comienzan a entrar en tensión.

El sector textil es utilizado como ejemplo de esa relación. Su actividad acumuló una caída del 16,8% hasta julio, mientras el aumento de sus precios quedó 14 puntos porcentuales por debajo del promedio, una diferencia que el informe toma como referencia para explicar cómo una menor demanda puede contribuir a contener la evolución de los valores.

Por último, Epyca advierte que el comportamiento de los próximos meses será clave para determinar si la desaceleración de los precios constituye una tendencia consolidada. Una eventual recuperación de la demanda podría modificar ese escenario, por lo que el desafío será compatibilizar una mayor actividad con la continuidad del proceso de desinflación.

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