Advierten que la industria argentina retrocedió a niveles de 2003

Un informe privado alertó sobre el rezago de las fábricas locales frente al avance manufacturero de Asia y Estados Unidos, en un escenario de apertura importadora que deprime ramas enteras del sector productivo.

Un estudio realizado por el Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que la industria argentina retrocedió en 2025 a niveles de volumen comparables con los de 2003, tras más de una década de estancamiento, y que actualmente produce menos manufacturas que hace quince años.

El informe detalla que la industria experimentó un ciclo de recuperación hasta 2011“impulsada por el crecimiento de la economía, un tipo de cambio competitivo y un fuerte dinamismo del mercado interno”. Sin embargo, desde 2018 inició un proceso de marcado declive.

El actual escenario macroeconómico impone nuevas condiciones operativas a las fábricas locales. La competitividad, la eficiencia de costos y la presión de los bienes importados reconfiguran el mapa de la actividad con ganadores y perdedores netos.

Este retroceso local contrasta con el panorama internacional. Mientras Argentina cayó un 12% en quince años, China incrementó su volumen un 220% desde 2010 y Estados Unidos creció un 43%. América Latina pierde peso manufacturero a nivel global ante el avance asiático y las políticas de relocalización de las grandes potencias.

La crisis industrial afecta el poder adquisitivo y las manufacturas tradicionales

El análisis del IAG advierte que el deterioro productivo impacta de manera directa en las remuneraciones. Ante la debilidad de la actividad económica, “los salarios reales permanecen en una fase de estancamiento, acumulando varios meses sin mejoras apreciables en el poder adquisitivo”.

La histórica relación entre producción y mejora salarial se quebró de forma visible en el último semestre. Según el instituto, desde 2025 “el vínculo entre salarios y producción no parece tan clara, aunque el estancamiento de los salarios de los últimos meses (5 meses de estancamiento y caída) parecerían indicar que, sin una industria que crece, es difícil sostener salarios al alza”.

Actualmente, la industria exhibe resultados asimétricos. Sectores como alimentos, bebidas y refinación de petróleo registran mejoras gracias a su perfil exportador o demanda estable. Por el contrario, ramas tradicionales como textiles, caucho, plástico y metales operan con caídas de entre el 13% y el 29% respecto de sus máximos recientes y anotan apenas rebotes aislados en el inicio de 2026.