El abrazo y las lágrimas del entrenador Lionel Scaloni con el capitán Lionel Messi tras el título obtenido en la Copa América el 10 de julio de 2021 en el estadio Maracaná, tras vencer 1 a 0 a Brasil, fueron una clara demostración de lo que significó la consagración para la Argentina.
Scaloni, de palabras cortas y teniendo a Messi "como el mejor jugador de la historia", sabía que se jugaba una parada brava después de terminar tercero en el mismo certamen en 2019, por lo que el pitazo final del uruguayo Esteban Ostojich lo encontró abrazándose con todos su colaboradores, hombres que como él vistieron la camiseta albiceleste y no pudieron conseguir títulos en la mayor como Roberto Ayala, Walter Samuel y Pablo Aimar.
Scaloni comprendió que no era solo esperar que Messi frotara la lámpara, sino que había que tener un engranaje que lo potencie y lo empuje en una etapa personal donde el físico ya no era tan privilegiado como en otros momentos.
Le dio lugar a jóvenes quizás desconocidos para el gran porcentaje de hinchas de la Selección (Cristian "Cuti" Romero y Emiliano "Dibu" Martínez como banderas), confió en lo que podían entregarle los Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso desde un inicio, y también respetó los momentos de los históricos castigados por la opinión pública como Nicolás Otamendi, Ángel Di María y Sergio Agüero.
"Lógicamente es un título grandísimo, especialmente para la gente. Que los argentinos disfruten. El hincha es incondicional a la Selección. Yo creo que se sienten identificados con este equipo que nunca baja los brazos", dijo Scaloni apenas terminado el encuentro.
Ahora, el técnico y su Scaloneta tienen un nuevo y enorme desafío por delante: la cita mundialista en Qatar.