El Superclásico que Boca le ganó 1-0 a River en el Monumental, con gol de penal de Leandro Paredes, dejó una serie de polémicas que serán discutidas por varios días. En C5N el exárbitro Pablo Lunati analizó las jugadas más relevantes del partido y no dudó en calificar como “escandalosa” la actuación arbitral, especialmente por el penal no sancionado a favor del equipo de Núñez en el cierre del encuentro.
“¿Cuál es el motivo reglamentario para decir que no fue penal? Es mentira que no existe la intensidad para hacer caer al jugador de River. No existe en el reglamento juzgar la fuerza”, disparó Lunati sobre la acción en la que Lautaro Blanco empuja a Lucas Martínez Quarta dentro del área. Para el exjuez, la jugada es clara: “Los dos están disputando la pelota y el de atrás, con los pies en el piso, hace un movimiento con las manos y empuja al rival. Es un penal tonto”.
En esa misma línea, fue más allá y cargó contra la terna arbitral a cargo del VAR: “Es un escándalo que no lo hayan cobrado. Lo de Héctor Paletta es un escándalo. Pero la culpa es nuestra. No podemos dejar que un hincha de Boca esté en el VAR”. Incluso, deslizó sospechas sobre la falta de intervención desde la cabina: “No llamó a Darío Herrera por ser hincha de Boca. Pienso eso”.
Lejos de quedarse en la jugada puntual, Lunati trazó un diagnóstico más amplio: “Los últimos 10 años de arbitraje son los peores de la historia. Hay muchas cosas raras que lamentablemente no se pueden comprobar. Esto pasa porque los árbitros tienen presiones”.
También apuntó contra el accionar del defensor xeneize en la jugada polémica: “Fue penal porque hubo un empujón claro dentro del área. El jugador de Boca no tuvo ninguna intención de disputar la pelota”. Y volvió a insistir con la designación del VAR: “La dirigencia no puede dejar que Paletta dirija a River. No es la primera vez que sucede”.
En contraposición, el exárbitro consideró correcta la sanción del penal para Boca, aunque descartó que correspondiera una expulsión para Lautaro Rivero por la mano estando amonestado. “No ameritaba una segunda amarilla porque la mano tiene que ser intencional o cortar un avance comprometedor”, explicó.
Y agregó una mirada técnica sobre la acción: “Acá sí se juzga la intencionalidad. Es una mano de bloqueo que está bien cobrada. Pero en mi época no se cobraba porque está tan cerca la pelota del jugador que no llega a ser nada. No tenés manera de sacar el brazo. ¿Cómo hacés para correr sin los movimientos de los brazos?”.