La fuerte imagen de Rafael Nadal tras ganar Roland Garros que da vueltas al mundo

El tenista español ganó los primeros dos Grand Slam del año y tuvo que someterse a una intervención en medio de una temporada repleta de récords. Sus fanáticos se preocuparon.

Rafael Nadal se consagró campeón de Roland Garros por decimocuarta vez en su carrera y, pocos días después, se mostró en muletas por una lesión que lo obligó a someterse a una intervención. El español arrastra un problema crónico en su pie y tuvo que jugar inyectado para no sufrir dolor.

El tenista tiene una displacía de escafoides tarsiano llamada síndrome de Muller-Weis. Se comprime por las fuerzas de la cabeza del hueso talar del pie y el hueso navicular lateral. Para poder jugar se le hizo un bloqueo a distancia con inyecciones que repercuten en los nervios.

“Estoy jugando sin dolor, pero con cero sensaciones. Es como cuando te duermen en el dentista”, contó el mallorquín. Esa inyección puede generar riesgos, pero se está tratando con el doctor Ángel Ruíz-Cotorro, una eminencia en la medicina deportiva.

Es un problema que tiene desde 2005 y, para poder seguir competiendo a máximo nivel, realiza una técnica de radiofrecuencia pulsátil. Se aplica una corriente eléctrica controlada a través de una aguja bajo control ecográfico en los nervios de la zona. Es tratamiento se lleva a cabo con anestesia y sedación, por lo que el paciente no siente dolor.

Es una intervención en los dos nervios que evita pasar por el quirófano para una operación, pero no garantiza una recuperación total y puede tenerlo a deportista medio año de baja. Si las inyecciones son bien aceptadas por el cuerpo, el resultado puede durar entre 3 a 18 meses.

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