Los árbitros suelen ser el foco de los reproches de los futbolistas, entrenadores, hinchas y dirigentes. Las críticas acompañan a los encargados de impartir justicia deportiva. Sin embargo, en Japón ocurrió un inusual momento para despedir a un juez.
Nobutsugu Murakami decidió finalizar su carrera como árbitro a los 53 años. Por esa razón, dirigió el encuentro entre Nagoya Grampus y Urawa Red, por la J-League. Y se llevó el mejor de los recuerdos.
En primer lugar, los futbolistas de ambos equipos le realizaron un pasillo en la mitad del campo de juego. Mientras Murakami caminó recibió el aplauso de los jugadores y también del público presente.
El homenaje continuó con hechos insólitos. Un futbolista le regaló una camiseta y se quedó parado para recibir la última amonestación de la carrera del experimentado juez, que también se llevó la pelota. Además, fue levantado en andas, en una despedida que no olvidará.
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