El Museo Legends generó una fuerte controversia internacional tras denunciar la supuesta desaparición de la camiseta utilizada por Iker Casillas en la final del Mundial de Sudáfrica 2010, una alerta que luego fue desmentida por el propio protagonista en un video donde aclaró que la prenda estaba en su poder. La explicación, en tono relajado, y el giro de los hechos derivaron en una ola de críticas en redes sociales, donde usuarios acusaron al museo de haber armado una estrategia de marketing encubierta.
Todo comenzó el martes, cuando el museo dedicado al mundo del fútbol, ubicado en Madrid, publicó un comunicado oficial informando la “desaparición de una de las piezas más emblemáticas” de su colección. Según el texto, el faltante fue detectado durante una revisión rutinaria y, por la importancia histórica del objeto, se iniciaba una investigación interna sin brindar más detalles.
La noticia rápidamente se viralizó a nivel global, generando preocupación en el ámbito deportivo y del coleccionismo por el valor simbólico de la camiseta del arquero campeón del mundo en 2010.
Sin embargo, el miércoles llegó el giro. En un video colaborativo con el museo, Casillas apareció para aclarar la situación con humor: "Hola Museo Legends. Se que están muy nerviosos porque les ha desaparecido mi camiseta de la final del mundial 2010. He sido yo, perdón. La tengo aquí, conmigo, en México", contó el arquero al comienzo de su explicación.
"Es que la última vez que me la puse, en Sudáfrica, España fue campeona del mundo. Por eso quería volver a utilizarla ahora que comienza la parte más importante del mundial, para traer suerte a los chicos, que yo en estas cosas creo eh. Pero tranquilos, que mañana mismo se las envío con un colega que vuelve a Madrid. Perdón por las molestias", agregó.
El repudio en las redes sociales
La reacción en redes sociales fue inmediata y mayoritariamente negativa. Miles de usuarios cuestionaron la veracidad del episodio y apuntaron contra el museo por lo que consideraron una estrategia publicitaria disfrazada de noticia. “Todo fue un maldito show para darle publicidad”, escribió un usuario, mientras otro señaló: “No va ni Dios y tuvieron que simular un robo para dar publicidad”.
También se multiplicaron las críticas al enfoque comunicacional del museo: “Terrible forma de hacer marketing, ¿cuánto bajo se puede caer?”, y “Supongo que la gente de marketing de Legends fue despedida por usar un recurso tan añejo”, fueron algunos de los comentarios que circularon con fuerza.