La semifinal de vuelta de la Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca Juniors suma un nuevo capítulo de incertidumbre tras un revés judicial en Brasil. Cuando todo indicaba que el Estadio Maracaná albergaría el decisivo encuentro del próximo 20 de octubre, el Tribunal de Justicia del Estado de Río de Janeiro dejó sin efecto la medida cautelar que obligaba a ceder el histórico escenario.
El conflicto se originó por la firme negativa del consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense, a prestar la cancha aduciendo la seguidilla de partidos y la necesidad de mantener el césped. Ante esta postura, Vasco recurrió a los tribunales argumentando la alta demanda de sus hinchas y las exigencias reglamentarias de Conmebol, que impone una capacidad mínima de 30.000 espectadores para esta instancia continental. El estadio de Vasco, São Januário, quedó descartado de manera automática al disponer únicamente de 21.880 localidades.
El consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense, no quiere prestar la cancha aduciendo la seguidilla de partidos y la necesidad de mantener el césped.
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Aunque en un primer momento el juez Marco Antônio Ibrahim falló a favor de Vasco priorizando la seguridad de los espectadores, la jueza Suely Lopes Magalhães dio marcha atrás con la medida. Entre los fundamentos del fallo, la magistrada señaló que Ibrahim carecía de atribuciones para modificar la postura adoptada previamente por el juez de la causa, Alexandre de Carvalho Mesquita, quien se encuentra actualmente de vacaciones. Por este motivo, el expediente fue devuelto para un análisis conjunto o el retorno al juez ponente.
A las complicaciones jurídicas se le sumó un fuerte motivo de seguridad pública en el complejo deportivo carioca. En el gimnasio contiguo del Maracanãzinho está programado para la misma fecha el clásico entre Flamengo y Botafogo por la Liga Nacional de Baloncesto, lo que causaría la coincidencia de hinchadas rivales en las inmediaciones del recinto. La posibilidad de un cruce entre las parcialidades fue calificada por la Justicia como un riesgo crítico para el orden público.
La decisión judicial ubica a Vasco da Gama en una seria encrucijada, dado que el club ya vendió más de 45.000 localidades para disputar la revancha en el Maracaná. Como opción alternativa figura el Estadio Nilton Santos de Botafogo, con capacidad para más de 46.000 personas, aunque la institución de Río rechaza esa variante por contar con césped sintético. Frente al inminente vencimiento de los plazos reglamentarios para notificar el escenario definitivo, el ambiente en el Xeneize se mantiene a la expectativa de una resolución oficial.