El día que Serena Williams ganó el Australian Open embarazada de su primera hija
La estadounidense disputó una final inolvidable contra su hermana, Venus, y consiguió su Grand Slam nro. 23. Pero no le contó a nadie que días antes se había enterado de la llegada de su bebé, ni siquiera a su entrenador Patrick Mouratoglou.
Hubo una época en la que no era novedad que Serena Williams ganara un título. Incluso, en distintas oportunidades, conquistó tres de los cuatro torneos de Grand Slam en un mismo año. Pero, de sus 73 títulos, hubo uno que fue más especial. No solo porque levantó el trofeo del Australian Open 2017 frente a su hermana Venus, sino también porque ya sabía que estaba embarazada y no se lo había contado a nadie.
Con la alemana Angelique Kerber instalada como número uno del mundo tras destronar a Serena, la estadounidense partió como segunda preclasificada y quedó ubicada en la parte baja del cuadro del torneo. En su debut eliminó a Belinda Bencic; en segunda ronda venció a Lucie Safarova; en tercera, a Nicole Gibbs; en cuarta, a Barbora Strycova; y en cuartos de final y semifinales borró a Johanna Konta y Mirjana Lucic-Baroni, respectivamente.
Hasta entonces llevaba 22 títulos de Grand Slam y había igualado a la histórica Steffi Graf, pero se enfrentaba a un partido complicado y con su hermana Venus atravesando un gran momento tenístico. “Es un sueño hecho realidad. Siento que, pase lo que pase, hemos ganado. Una Williams va a ganar este torneo”, indicó en la previa de la final.
Serena Williams
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El 28 de enero de 2017, las hermanas ingresaron a la mítica Rod Laver Arena colmada de público, en la antesala de otro duelo histórico como lo fue la final masculina entre Roger Federer y Rafael Nadal. Era una época del tenis marcada por el dominio de las grandes figuras, pero no por eso dejaban de ser partidos destacados y épicos con solo mencionar los nombres.
Fiel a su estilo, ya con el marcador 1-1, la menor de las Williams rompió la raqueta al no poder concretar el primer quiebre, que logró más adelante, aunque lo cedió en el juego siguiente. Las dobles faltas en momentos de máxima presión fueron habituales durante el partido, e incluso quedó abajo en el marcador en el primer set.
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La diferencia no tardó en llegar y, tras 41 minutos de juego, cerró el primer set por 6-4. Serena, con su embarazo ya conocido solo por ella, se deslizaba por la cancha y corría con normalidad; en ningún momento fue un impedimento. Si bien se puede realizar actividad física hasta el séptimo mes, siempre se recomienda evitar riesgos como las caídas.
El segundo set replicó el desarrollo del primero, aunque el quiebre se sostuvo y Serena mostró mayor solidez. Luego de una hora y 22 minutos, se lanzó al suelo para festejar y se fundió en un abrazo con su hermana. Fue el último título de Grand Slam que ganó.
Semanas después de haberse consagrado campeona, publicó una historia en Snapchat en la que mostró su panza y escribió: “20 semanas”. Sin embargo, más tarde contó que fue un error haberlo compartido, ya que quería mantenerlo en la intimidad. “Me sentí muy bien después de que pasara eso, pero fue un desliz”, explicó.
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De este modo, al hacer las cuentas, se confirma que llegó a la final del torneo en la octava semana de embarazo. Mantuvo el secreto porque se enteró apenas dos días antes de comenzar a jugar e incluso se lo ocultó a su entrenador, Patrick Mouratoglou. Semanas después, en una charla TED, contó cómo fue ese momento: “No fue fácil. Estaba nerviosa y no sabía muy bien qué pensar. Una escucha todas esas historias de embarazadas que se enferman y se cansan mucho, y yo tenía que tomar toda esa energía y canalizarla hacia afuera”.
“Dato curioso: las iniciales de mi hija son AO, como el Australian Open que gané cuando estaba embarazada”, publicó la extenista. Dos años más tarde volvió a disputar el torneo y expresó: “Es emocionante estar de regreso en Australia. Creo que la última vez que estuve aquí estaba embarazada y jugando al mismo tiempo, lo cual es una verdadera locura. Es una sensación extraña, pero es un placer volver sin nadie dentro de mí. Guardo grandes recuerdos de todos mis pasos por este torneo”.
Aquella consagración en Melbourne no solo sumó un trofeo más a una carrera incomparable, sino que quedó grabada como uno de los capítulos más extraordinarios en la historia del deporte. Un 28 de enero, Serena Williams ganó embarazada, en silencio, desafiando límites físicos y lo hizo con la naturalidad de quien estaba acostumbrada a lo imposible. Y, como si fuera poco, gracias al título, recuperó el nro. 1 del mundo.