Diego Armando Maradona es uno de los máximos ídolos futbolísticos de nuestro país, campeón del mundo en México 1986 y para muchos el mejor jugador de la historia. Dentro de la cancha fue el mejor y se ganó el corazón de la gente muy rápidamente, y afuera también siempre fue un distinto, pero sobre todas las cosas fiel a sus convicciones. En octubre de 1992 se cruzó con una movilización de jubilados e inmortalizó una frase fiel a su estilo: "A muerte estoy con los jubilados".



