En el segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, este jueves declarará por primera vez el enfermero señalado, junto a otros seis profesionales, como responsables el fallecimiento del exfutbolista. El primero en brindar testimonio fue el masajista Nicolás Taffarel, quien ratificó que había advertido al neurocirujano Leopoldo Luque sobre la hinchazón del 10.
El enfermero Ricardo Almirón fue contratado por Medidom, la empresa subcontratada por salud Swiss Medical para ofrecer servicios durante el tratamiento domiciliario que Maradona recibió del 11 al 25 de noviembre de 2020 en la casa privada de Tigre. Para la Fiscalía, el hombre de 43 años era el encargado de cumplimentar registros de enfermería con información que no se corresponde con “el real estado y atención médica que Diego Armando Maradona recibía”.
Almirón reconstruyó que al ser contratado le informaron que el futbolista era un paciente con abstinencia de alcohol y que había que darle medicación, que estaba anotada en la heladera de la casa. Él también le tomaba los signos vitales y hacía un informe diario de su evolución.
La primera semana trabajó a la tarde y a la siguiente tomó el turno noche por orden de su jefe, el imputado Mariano Perroni, y recibió la orden de no tener contacto directo con el cuerpo médico tratante de Maradona compuesto por Luque, Agustina Cosachov y Carlos Díaz y solo podía elevar sus informes de enfermería a través de un grupo de WhatsApp.
El enfermero repasó día por día la internación desde el 13 de noviembre haciendo especial hincapié en el 25 de noviembre, el día de la muerte de Maradona. El profesional advirtió que desde el 16 al 18 incluido el 10 estuvo "sin apetito" y recién ingirió alimento y lo toleró la noche del 19. El 20 de noviembre, según declaró Almirón, fue el mejor día del deportista.
"Estaba re diferente a los días previos. Estaba estable, lúcido, ubicado en tiempo y espacio, bien de ánimo. Ahí estuvo tomando tereré, contando anécdotas. Pidió salir a dar una vuelta en auto, fue por sus propios medios a una camioneta y le informamos a Luque", recordó el enfermero en la misma línea que había declarado el último custodio.
Finalmente, Almirón lo cuidó la noche del 24 de noviembre y afirmó que a las 6:30 del 25 de noviembre, cuando le pasó la guardia a Dahiana Gisela Madrid, Maradona "descansaba en buena forma". "Lo hacía en forma rítmica con buenos movimientos toráxicos. Lo observé durante mínimo dos minutos para que no haya ninguna anomalía", describió el testigo sobre las últimas horas con vida del astro del fútbol.
Uno de los abogados defensores del profesional Franco Chiarelli había adelantado que que su cliente no respondería preguntas de las partes, aunque sí contestaría las consultas formuladas por su propio letrado. En esa misma línea había explicado que Almirón expondría “de manera cronológica y ordenada sus guardias y su último día, durante la noche del 24 al 25 de noviembre de 2020, de 19 a las 6.30 de la mañana”.
Fue la tercera vez que Almirón concurrió a los Tribunales de San Isidro, luego de haber participado en la audiencia de los lineamientos de apertura, realizada el 14 de abril, y en la última jornada del debate.
A diferencia de la otra enfermera acusada, Gisela Madrid, Almirón controlaba los signos vitales de Maradona, según lo consignado en los registros de enfermería y en el grupo de WhatsApp en el que se volcaban actualizaciones sobre el paciente, tal como ratificó en su declaración.
El fiscal Patricio Ferrari adelantó que el próximo martes declarará el perito Carlos Cassinelli y precisó: “Dentro de la cantidad de peritos que componen la Junta Médica, la Fiscalía planea convocar a solo ocho”.
Juicio por Diego Maradona: qué declaró el masajista sobre la salud del 10
Taffarel ratificó su declaración acerca de las advertencias sobre la hinchazón y el posible edema pulmonar de Maradona que le había hecho al neurocirujano, Leopoldo Luque, ocho días antes de la muerte del futbolista.
“Tienen que venir todos los días, Leito (...), la psiquiatra, el psicólogo, el que quiera, pero tienen que venir”, le había reclamado el masajista en audio a Luque, que se reprodujo durante la audiencia, y había detallado: “Está muy hinchado Dieguito, los ojos hinchados como una teta, imaginate que lo vi hinchado con la luz apagada, ni lo quería ver con la luz prendida”.
"Estaba hinchado y no se movía de la cama, estaba en la misma posición hacía dos días. Luque creo que me dijo que él estaba transitando el proceso de darse cuenta en qué situación estaba su vida a partir de que dejó el alcohol. Sobre la hinchazón me dijo que se le iba a pasar cuando se levantara, pero no se le pasó, se agravó", explicó el masajista sobre el audio.
Sobre los últimos días da vida de la leyenda del fútbol, Taffarel señaló que "empezó a desmejorar": "No se levantaba de la cama, no quería comer, no quería cambiarse, higienizarse. Masajes tampoco. Yo estaba ahí por si me llamaba, pero no quería nada".
"Físicamente estaba hinchado, con las piernas hinchadas. No le bajaba el edema de las piernas, cada vez era más. Yo pregunté si estaba tomando diuréticos y la enfermera me dijo que no, que se los sacaron. No supe quién", testificó el profesional y aseguró que investigó sobre el edema pulmonar en cuadros de pacientes con Covid y cómo los rotaban "boca abajo para cortarle los gases para que no colapse el pulmón".
Taffarel aseguró: "Yo le dije a Verónica Ojeda, a Maxi Pomargo y a Jonhy Espósito que ojo que podía pasar eso. Me responden 'hay que decirle a Luque'".
Segundo juicio por la muerte de Diego Maradona: quiénes son los acusados
En la causa por la muerte de Diego Maradona están imputados el neurocirujano Leopoldo Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini; el médico clínico Pedro Di Spagna; el enfermero Ricardo Almirón; y el coordinador de enfermería Mariano Perroni. Todos enfrentan cargos por el presunto delito de homicidio simple con dolo eventual, cuya pena prevista va de ocho a 25 años de prisión.
Por su parte, la enfermera Dahiana Gisela Madrid será juzgada en un proceso por jurados populares, aunque ese debate permanece suspendido mientras se resuelve un planteo de recusación contra la jueza María Coelho, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro.