La remontada histórica del Real Madrid contra Paris Saint Germain por los octavos de final de la Champions League desató la locura de los jugadores del conjunto local en el Santiago Bernabeu. En un rapto de desenfreno, el festejo del mediocampista austríaco David Alaba se llevó todas las miradas.
Mientras el delantero Karim Benzema levantaba bien alto sus dos brazos con los puños cerrados, unos metros más allá, pegado contra la línea del lateral, Alaba le quitó la silla a uno de los guardias de seguridad y la agitó bien fuerte para descargar la tensión contenida.
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Cuando parecía tener todo en contra, en una ráfaga de 17 minutos, el Real Madrid dio vuelta un partidazo y ganó 3-1. El insólito error del arquero italiano Gianluigi Donnarumma fue lo que le dio vida al conjunto de Carlo Ancelotti y le permitió lograr lo que parecía imposible.
Con un segundo tiempo maravilloso, la potencia de Benzema y la estupenda participación de Luka Modric y Vinicius, el equipo Merengue no dejó respirar al PSG y lo pasó por encima.