Domingo Blanco, luego de la clasificación de Independiente a los 16avos de final de la Copa Argentina, se refirió al cuestionado festejo que hizo después de su gol.
Tras convertir el 1-1 con un zurdazo desde el borde del área, el mediocampista llevó su mano hacia la boca y realizó el tradicional gesto de silencio. Todo indicaba que era un llamado de atención para los hinchas del Rojo, quienes no tardaron en expresar su descontento.
"El gesto fue para los que me amenazaron con pegarme un tiro. No para el hincha, que si lo tomó a mal, le pido disculpas y le digo que me equivoqué", manifestó una vez terminado el partido.
El volante insistió en aclarar la situación y contó que las amenazas tenían origen en la renovación de su contrato, dado que se vence en junio y él todavía no rubricó.
"La pasé muy mal. Me tuvieron que medicar con pastillas muy fuertes por esta situación de las amenazas. El hincha común, tal vez, no lo sabe, pero nunca estuvo en mi ánimo faltarle el respeto", expresó.
Blanco remarcó que está en el club de Avellaneda "desde hace siete años y siempre quise quedarme acá. Si renuevo o no todavía no lo sé. Espero que pueda concretarse una reunión con mi representante durante esta semana".