El 24 de septiembre de 2000, mucho antes de que la irrupción de Franco Colapinto devolviera la ilusión por la Fórmula 1 a un país tuerca como Argentina, no fue un domingo cualquiera para el deporte nacional. La Máxima regresaba a los Estados Unidos tras nueve años de ausencia y desembarcaba nada menos que en el templo sagrado de la velocidad: el Indianapolis Motor Speedway. Ante una multitud de más de 250.000 espectadores, el ambiente combinaba la fascinación del público estadounidense con un clima dominado por nubes amenazantes, asfalto húmedo y la constante amenaza de lluvia. En medio de ese escenario adverso y rodeado por los gigantes de la categoría, el piloto platense Gastón Mazzacane estaba a punto de escribir una de las páginas más vibrantes del automovilismo argentino. Conocé la historia del último argentino que hizo ruido en la F1.
De la gloria virtual al mano a mano con un bicampeón del mundo: la historia del argentino que sorprendió a la Fórmula 1
Hace más de dos décadas, en el mítico trazado de Indianápolis, el platense Gastón Mazzacane vivió momentos inolvidables: largó desde el fondo, desafió las órdenes del equipo, llegó al tercer puesto y contuvo el ataque del bicampeón mundial Mika Häkkinen. En épocas de colapintomanía, repasamos la historia del Rayo, el último piloto argentino que hizo de las suyas en la máxima categoría del automovilismo.
A bordo de un modesto Minardi M02 con motor Fondmetal (Ford Cosworth) V10 -un monoplaza con escasos recursos para pelear los últimos puestos-, Mazzacane protagonizó una jornada de pura audacia, rebeldía táctica y manejo al límite. Durante tres vueltas históricas, el argentino se colocó en el tercer lugar de la competencia y aguantó el asedio del finlandés Mika Häkkinen, bicampeón del mundo vigente y figura estelar del equipo McLaren-Mercedes.
La corazonada que desafió al equipo y cambió la carrera
La jornada en Indianápolis había comenzado con contratiempos para el piloto argentino. Durante la mañana, en la tanda previa de warm-up programada a las 9.15, Mazzacane sufrió una confusión con el horario y no llegó a tiempo a los boxes. Mientras su compañero de equipo, el español Marc Gené, giraba para ajustar el auto, el Minardi amarillo fluorescente, debido al patrocinio principal de la empresa Telefónica, marcado con el número 21 permanecía detenido. Tras haber clasificado en el puesto 21 -en la última fila de la grilla de partida-, las expectativas de lograr un resultado destacado eran prácticamente nulas. Sin embargo, el clima ofreció una ventana de oportunidad. La pista se encontraba húmeda y con sectores anegados. En el momento de la formación, mientras la mayoría de las escuderías dudaban sobre qué compuesto utilizar, Mazzacane tomó una decisión determinante: largar con neumáticos de lluvia.
A medida que transcurrían las primeras vueltas, la huella seca comenzó a marcarse sobre el asfalto. Desde la radio del equipo, la orden fue contundente: ingresar a pits para colocar gomas lisas (slicks). Giancarlo Minardi, dueño del equipo, y los ingenieros le exigían insistentemente por la radio que entrara a boxes. Pero Mazzacane observó las nubes negras sobre la recta principal y intuyó que el agua volvería en cualquier momento. Manteniendo una comunicación firme con su paredón de boxes, decidió ignorar el protocolo y permanecer en pista. Esa apuesta estratégica, combinada con las paradas tempranas de sus rivales y varias colisiones en el pelotón, provocó un ascenso meteórico en la tabla de posiciones.
Cinco minutos en el Olimpo: el duelo encarnizado con Mika Häkkinen
Para la vuelta 11, el humilde Minardi figuraba en una posición inverosímil: 3° en el clasificador general, únicamente escoltando a la Ferrari de Michael Schumacher y al Jordan-Mugen Honda de Heinz-Harald Frentzen. La transmisión oficial de televisión no salía de su asombro y enfocaba de manera continua al auto número 21. Detrás de Mazzacane aparecía el McLaren-Mercedes de Mika Häkkinen. El finlandés, que venía de coronarse campeón mundial en 1998 y 1999, acababa de hacer su parada en pits para cambiar neumáticos para piso seco. Sin embargo, al salir a la pista con gomas frías sobre un trazado parcialmente húmedo, se encontró de golpe con la resistencia a todo pulmón del argentino.
Pensando inicialmente que el Minardi era un auto rezagado al que le sacarían bandera azul, Häkkinen intentó superarlo por la línea interna. Para su sorpresa, Mazzacane defendió la cuerda con firmeza. Entre las vueltas 11 y 13, durante cinco minutos de alta tensión, el argentino contuvo con absoluta precisión cada intento de sobrepaso del bicampeón del mundo. El McLaren se le pegaba a la cola en el óvalo de alta velocidad, pero en los frenajes y en las zonas trabadas, el platense mantenía la posición defendiendo el último escalón del podio virtual.
Al finalizar la competencia, Häkkinen -quien debió abandonar en la vuelta 25 tras la rotura de su motor Mercedes- expresó su furia ante los medios: "No entiendo por qué me obstaculizó así, fue verdaderamente estúpido". No obstante, Mazzacane no estaba cometiendo ninguna infracción: peleaba legítimamente por la tercera ubicación en la misma vuelta de carrera.
El temporal anunciado por el cielo encapotado nunca llegó a descargar sobre el trazado. La pista terminó de secarse por completo y la diferencia de rendimiento entre los neumáticos de agua y los lisos se volvió insostenible: Mazzacane debió ingresar inevitablemente a boxes. En el ingreso a los pits se vivió un momento de máxima tensión. En su afán por no perder segundos cruciales, el auto del platense patinó en el cajón de detención e impactó levemente contra el mecánico Sandro Perrini, encargado del reabastecimiento de combustible, quien sufrió lesiones en un pie. A pesar del incidente, la parada completó la recarga en tan solo 6.6 segundos, un tiempo notablemente veloz para los estándares del equipo Minardi en aquella época.
De regreso en pista, Mazzacane continuó girando con buen ritmo hasta que en la vuelta 59, a solo catorce giros de la bandera a cuadros, una falla hidráulica y la posterior rotura del motor Fondmetal decretaron su abandono definitivo. "Lamentablemente cometí un error al frenar en el segundo ingreso y embestí a un mecánico del equipo. Pero creo que después de ese episodio puedo rescatar que realicé una buena performance", sintetizó el argentino.
El recorrido de Gastón Mazzacane en la Fórmula 1
El virtual podio de Indianápolis representó el punto cumbre de una trayectoria construida con enorme esfuerzo en el automovilismo europeo. La carrera de Gastón Mazzacane en la Fórmula 1 se extendió a lo largo de 21 Grandes Premios disputados entre las temporadas 2000 y 2001 (17 con Minardi y 4 con Prost Acer) y colocan al platense en un selecto grupo de compatriotas. En la cima de esa nómina histórica destacan Carlos Reutemann con 146 GP y el quíntuple campeón Juan Manuel Fangio con 51 GP, seguidos en la actualidad por Franco Colapinto, quien ya acumula 40 Grandes Premios disputados en la categoría. Detrás de ellos quedan las figuras de José Froilán González (26 GP) y el propio Mazzacane (21 GP), superando la cantidad de carreras de otros representantes nacionales como Esteban Tuero (16 GP), Ricardo Zunino (10 GP), Oscar Larrauri (8 GP) y Norberto Fontana (4 GP).
Su debut se concretó en la primera fecha del campeonato 2000, en el Gran Premio de Australia, tras haberse desempeñado previamente como piloto de pruebas de la escudería Minardi en 1999. Durante esa primera temporada completa con el equipo de Faenza, Italia, dirigido por Giancarlo Minardi, Mazzacane demostró una notable confiabilidad al volante: logró ver la bandera a cuadros en 12 de las 17 competencias del año. Su mejor resultado oficial fue un 8° puesto en el Gran Premio de Europa, disputado en el mítico circuito de Nürburgring. El proyecto contó con el fundamental respaldo económico de la cadena Panamerican Sports Network (PSN). Al año siguiente fue reemplazado por un tal Fernando Alonso, de tan solo 19 años, con un futuro prometedor.
Para la temporada 2001, tras declinar la opción de permanecer en Minardi o emigrar a Arrows, Mazzacane dio el salto al equipo Prost Grand Prix (oficialmente Prost Acer). La escudería pertenecía al tetracampeón mundial francés Alain Prost y contaba con motores V10 provistos por Ferrari. Sin embargo, la experiencia en el equipo francés, donde compartía escudería con el experimentado Jean Alesi, resultó sumamente compleja: las presiones internas, las crecientes dificultades financieras del patrocinador principal y las exigencias de rendimiento impuestas por la dirección técnica afectaron el desarrollo deportivo.
Tras participar en los Grandes Premios de Australia, Malasia, Brasil y San Marino (Imola), Mazzacane fue desvinculado del equipo en abril de 2001 y en su lugar ingresó el brasileño Luciano Burti. Tiempo después, en el comienzo de la temporada 2002, el platense intentó una última reaparición con la escudería Phoenix -estructura que había adquirido los chasis Prost AP04- e incluso viajó al GP de Malasia para presentarse junto al brasileño Tarso Marques, pero la Federación Internacional del Automóvil (FIA) rechazó la inscripción del equipo. Con aquella frustrada aventura, terminó definitivamente su camino hacia la Fórmula 1. Mazzacane no volvió a largar un Gran Premio, pero aquella tarde de Indianápolis quedó como la postal más extraordinaria de su paso por el Gran Circo: un Minardi en el podio virtual, un argentino defendiendo su posición ante un bicampeón mundial y una hazaña que terminó escapándose entre las manos.
Mirá la carrera completa de Indianápolis 2000
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